Sunny Nair soñaba con trabajar para un gigante tecnológico en Estados Unidos, pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y sus cortapisas a la inmigración, podrían dar al traste con los planes de este estudiante indio.
"Siempre he soñado con ir a Estados Unidos y ser empleado de una gran empresa como Infosys, pero ahora todo esto va a cambiar", dice a la AFP este alumno de ingeniería en Bombay.
Miles de indios altamente calificado se van cada año a la industria informática de Estados Unidos. De hecho los directivos de dos gigantes del sector, Satya Nadella de Microsoft y Sundar Pichai de Google, nacieron en India, donde pasaron su infancia y cursaron estudios.
Trump emitió un decreto que prohíbe la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes (actualmente bloqueado por decisión de un juez federal). Se trata de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.
Y no se descarta que restrinja el acceso a los visados como el H-1B, principal permiso de trabajo que utilizan muchos indios para ser contratados en la Silicon Valley. Y es que Trump prometió durante la campaña que daría prioridad a los estadounidenses en el empleo.
Varios textos presentados en el Congreso podrían reformar el programa de visados H-1B, incluyendo por ejemplo un aumento del salario de entrada de los empleados, lo que encarecería a las empresas indias el envío de trabajadores a Estados Unidos.
El tema podría envenenar las relaciones entre Trump y el primer ministro indio Narendra Modi.
Sunny estudia en el Instituto tecnológico Don Bosco de Bombay. Tenía la intención de viajar a Estados Unidos el año que viene para continuar sus estudios, pero está pensando en un plan alternativo.
Las restricciones "constituirían una decisión muy negativa de Trump y significaría menos oportunidades a nivel internacional, con lo que ahora mis objetivos cambian drásticamente", opina. El joven, de 19 años, se plantea ir a estudiar a Canadá o a Europa.
- Barreras artificiales -
La industria informática india está valorada en 108.000 millones de dólares y emplea a cuatro millones de personas, según cifras de su asociación, Nasscom. Su desarrollo fue posible gracias a la deslocalización de empresas occidentales.
Para su presidente R Chandrashekhar, un cierre de las fronteras por parte de Washington generaría incertidumbre y haría perder a Estados Unidos un vivero de trabajadores cualificados que necesita.
"Es un mito que estos trabajadores ocupen el lugar de los estadounidenses", dijo a la AFP.
"Dado que no hay suficientes personas con las cualificaciones para este tipo de puestos, pueden darse dos escenarios: que queden empleos vacantes o que las empresas deslocalicen en el extranjero. Ninguna de las dos opciones es beneficiosa para Estados Unidos", apunta.
Washington expide cada año 85.000 visados H-1B. Buena parte de ellos son para empresas indias asentadas en Estados Unidos para paliar las necesidades en los ámbitos de la ingeniería o las altas tecnologías.
Los analistas de la industria estiman que una reducción del número de visados estadounidenses obligará a los gigantes tecnológicos a replantearse su modelo de desarrollo.
"Las empresas de la tecnología de la información indias podrían centrarse en Asia Pacífico y desarrollar sus negocios allí en vez de en Estados Unidos", estima D.D Mishra, analista de Gartner.
Infosys ya anunció que intenta reducir su dependencia de los visados. Responsables del sector de altas tecnologías indio viajarán a Washington este mes para defender sus intereses.
"Es una desgracia que estemos hablando de proteccionismo y de crear barreras artificiales a los negocios en una época de globalización", lamenta C.P Gurnani, el director ejecutivo de Tech Mahindra.
Un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores indio afirmó esta semana que India ha trasladado a la Casa Blanca y al Congreso de Estados Unidos su preocupación por este tema.
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