El religioso cubano Jaime Ortega se mostró positivo después de una reunión con el presidente y espera en especial la liberación de los detenidos más enfermos.

La Iglesia sostuvo que espera liberación de presos políticos tras la reunión con Raúl Castro

Por UNO

LA HABANA, 20 Mayo 2010 (AFP-NA) - El cardenal cubano Jaime Ortega dijo esperar que el gobierno de

Raúl Castro libere presos políticos, sobre todo a los más enfermos, tras la "positiva" reunión que

sostuvo con el presidente.

"Aspiramos a eso" y "con respecto a los enfermos, lo esperamos", dijo Ortega, consultado en

conferencia de prensa sobre si la Iglesia es optimista respecto a una posible excarcelación de

presos políticos -unos 200 según la oposición- luego del encuentro del miércoles.

El cardenal destacó que "la Iglesia está interesada en que se produzca un alivio general de

la situación de los presos y esto con amplitud, incluyendo no sólo los enfermos, aunque los

enfermos en primer lugar".

"Esa es la petición que la Iglesia por razones humanitarias hace", dijo Ortega, también

arzobispo de La Habana, quien acudió a la reunión con el presidente de la Conferencia Episcopal,

Dionisio García.

El cardenal dijo no poder "adelantar conclusiones acerca de fechas, actuaciones concretas

con respecto a los presos", pero subrayó que "el tema se está tratando seriamente" con las

autoridades cubanas.

Según Ortega, en la reunión también se abordó la situación de las Damas de Blanco, esposas

de los presos políticos, y la huelga de hambre que realiza desde hace 86 días el sicólogo de 48

años, Guillermo Fariñas, en reclamo de la liberación de 26 prisioneros políticos que están

enfermos.

En ese sentido, el cardenal comentó que enviados de la Iglesia visitaron a Fariñas en dos

ocasiones y le pidieron que tenga "más confianza" en la gestión eclesial, porque "algunas de las

cosas que él pide pudieran quizás lograrse".

En un escueto comunicado, el diario oficial Granma informó este jueves que en el encuentro

"se analizaron diversos temas de interés común, en particular el favorable desarrollo de las

relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano".

El cardenal consideró que la reunión "tiene el valor" de "apoyar" la "gestión mediadora de

la Iglesia" y reconocer "su papel como interlocutora", además de "superar los viejos agravios que

puede haber habido" en el medio siglo de gobierno comunista, "para caminar por estas nuevas

pistas".