El creador de Apple participó de una conferencia en California y consideró que los suicidios en la fábrica Foxconn no son producto de la extrema presión bajo la cual trabajan sus empleados.

Jobs y los suicidios en China

Por UNO

Steve Jobs Steve Jobs participó en una larga charla en la conferencia D8 que se celebra enCalifornia y habló de todo: de cómpo planeó la entrada en el negocio de la telefonía, del final de

la era de la PC y hasta de los suicidios en Foxconn, la fábrica que trabaja para Apple en China.

La empresa de Jobs no fabrica ni el iPad ni el iPhone, sólo lo diseña. Se realizan y

ensamblan en China, en Shenzhen, una ciudad a 40 kilómetros de Hong Kong, conocida como la Silicon

Valley china por su concentración de empresas manufactureras tecnológicas.

En Foxconn se ensambla el iPad y otros productos de Apple y otras multinacionales. Aunque es

probablemente el mayor fabricante mundial de aparatos electrónicos, su nombre no hubiera salido

nunca a la luz si no fuera porque en lo que va de año, sus trabajadores han protagonizado una ola

de suicidios que han estremecido a Shenzhen, donde tiene dos de sus principales plantas de

producción. Nueve de ellos se quitaron la vida, otros dos resultaron intentos fallidos y la prensa

local habla de un último suicidio aún sin confirmar que habría ocurrido este miércoles.

Los sindicatos atribuyen estas muertes -todas ellas de trabajadores de entre 18 y 24 años- a

la presión insoportable y las condiciones laborales que sufren los empleados para cumplir con los

objetivos de producción que les marcan las multinacionales, mientras que la empresa siempre ha

aducido causas personales.

En la conferencia de California, Jobs mostró su preocupación, y afirmó que están investigando

la situación, pero remarcó que no cree que sea una fábrica de explotación.

A raíz de estos suicidios Foxconn anunció una

subida salarial del

20% a todos los trabajadores de sus plantas. La compañía sostiene que detrás de los suicidios

hay motivos personales, pero varios abogados laboralistas lo atribuyen a la presión productiva y al

aisalmiento social de los trabajadores.

El salario mensual medio de un trabajador de la empresa ronda los 112 euros al mes, pero

acumulando horas extras pueden llegar a los 236. Activistas chinos intentaron investigar la

situación laboral de estas fábricas. Uno de ellos, que consiguió ser contratado, fue detenido por

la policía y tuvo que firmar un compromiso de confidencialidad.