Para aquellos que piensan que la felicidad no tiene precio, se sorprenderán al saber que a partirde ahora, al menos, se puede cuantificar. Desde abril del año que viene, la felicidad de los
Mientras ese país se prepara para el peor ajuste del gasto en generaciones, el primer ministro
David Cameron, cree que, como los precios, también se puede medir el ánimo de la población.