CAMPAMENTO ESPERANZA, Chile- Jeff Hart, un corpulento estadounidense de 40 años, es un nuevo héroeen Chile, pues estuvo durante 33 días operando la perforadora que finalmente ayer terminó el ducto
por el cual serán sacados los 33 mineros atrapados bajo 700 metros de roca.
En su mente seguramente quedarán los sonidos de sirenas, bocinas y campanas que acompañaronlos abrazos de júbilo cuando la T-130, antes desconocida y hoy famosa máquina perforadora, rompiófondo a 622 metros de profundidad en un túnel subterráneo en la siniestrada pequeña mina de cobre yoro San José, en el desértico norte de Chile."Hubo una emoción en ese momento que no puedo describir. Es algo asombroso. No hay palabras. Finalmente llegamos, hemos luchado todo este tiempo. No voy a hacer algo más importante que esto enmi vida", dijo emocionado Heart tras ser presentado por el gobierno como la pieza clave de laoperación. Familiares de los mineros –32 chilenos y un boliviano–, que aún deberán esperar algunos díaspara ser rescatados tras más de dos meses de encierro en la derrumbada mina, se tomaron decenas defotografías con Hart. Hart dijo a Reuters que intentaba hablar con su esposa y sus dos hijos, Morgan y Dellin,cuando el ministro de Minería, Laurence Golborne, lo tomó del brazo y lo llevó a marcha forzadahacia los cientos de periodistas que cubren minuto a minuto el proceso de rescate de los mineros."Definitivamente voy a contar esta historia a mis hijos", dijo el experto en perforaciones, que días atrás firmó junto con sus compañeros de equipo una hoja con un mensaje de aliento para lostrabajadores atrapados que les fue bajado por uno de los pequeños hoyos a través de los cuales seha mantenido la comunicación. Un día de suerte Hart, que pese a hablar sólo inglés se ha comunicado sin problemas con su grupo de apoyo enel país sudamericano de habla hispana, lleva 24 años como operador de perforadoras en busca de gas,petróleo y agua. Actualmente trabaja para Geotec, empresa de sondajes mineros y serviciosrelacionados con operaciones mundiales incluyendo Latinoamérica. Estaba trabajando en Afganistán para las Fuerzas Armadas cuando fue llamado a esta misión. Loque buscaba hasta ese momento era agua, pero desde entonces su meta fue abrir un hoyo seguro y conun suficiente tamaño para sacar con vida a 32 chilenos y un boliviano totalmente desconocidos paraél."Por qué nos han llamado a nosotros (Geotec), no tengo idea. Pero vinimos, hicimos el trabajo y acá estamos. Hay otras grandes empresas de perforación allí arriba, nosotros tuvimos más suerte",dijo Hart, quien mientras caminaba firmaba autógrafos y se sacaba fotos como estrella de cine. Contó que los mineros estaban en el lugar en el momento en que el enorme martillo abrió unboquete en la galería a 622 metros de profundidad porque se podía escuchar el ruido de la máquinaen las dos puntas de la línea telefónica que usan para comunicarse con ellos. En ese momento, cuando Hart alcanzó el objetivo final, uno de los miembros del equipo derescate hizo aparecer mágicamente una botella de champán en la superficie. La abrió y salpicó atodos a su alrededor al mejor estilo Fórmula 1."Estuve perforando por 33 días, así que este es un día de suerte", dijo sonriente justo antes de que el hermano de uno de los mineros atrapados se tirara sobre él para darle un eterno abrazo.



