Es contra el proyecto del presidente Sarkozy de elevar la edad jubilatoria de 60 a 62 años, que el Congreso tiene previsto votar el jueves. Hubo ayer tensión, incidentes y casi 200 detenidos en otra jornada de protesta.

Francia: los sindicatos anunciaron para hoy más de 200 marchas y paros en todo el país

Por UNO

El cierre de escuelas en varias ciudades francesas por las protestas contra la ampliación de la

edad de jubilación provocaron ayer el enfrentamiento entre jóvenes y policías. Los más de 191

estudiantes detenidos ayer se suman a los 151 apresados el viernes. Por la mañana, el gobierno

estableció un gabinete de crisis mientras más de mil estaciones de servicio se quedaron sin

combustible.

Los sindicatos franceses tienen previsto realizar hoy más de 200 marchas y paros en todo el

país para mantener su lucha contra el proyecto de Sarkozy de elevar la edad jubilatoria de 60 a 62

años, que el Congreso tiene previsto votar definitivamente el jueves.

Los trabajadores dicen que la jubilación a los 60 años es una conquista fundamental y temen

que la reforma sea el primer paso hacia una pérdida de su calidad de vida, pero el gobierno dice

que 62 es una de las edades de retiro más bajas de Europa, que los franceses viven más tiempo y que

el sistema ya pierde plata.

Líderes gremiales, dirigente opositores y críticos de Sarkozy dicen que el presidente

conservador quiere imponer en Francia un sistema "capitalista al estilo americano" y que el

gobierno podría sacar dinero de otra parte en vez de los aportes previsionales, como por ejemplo

aumentando las contribuciones de los empleadores.

El gobierno no quiere ceder con la reforma, cuya votación final fue aplazada del miércoles al

jueves por el Senado.

Sarkozy volvió a defender la ley y predijo su aprobación. "La reforma es esencial. Francia

está comprometida con ella. Francia la llevará a cabo", dijo el mandatario en declaraciones en

Deauville, en Normandía.

Antes, en un violento anticipo de las protestas de hoy, la policía disparó balas de goma y

gases lacrimógenos a estudiantes que quemaron un auto, vandalizaron paradas de colectivos y

arrojaron piedras frente a un colegio en Nanterre, cerca de París, en repudio a la reforma de

Sarkozy.

Estudiantes tiraron bombas molotov a policías en una escuela en otro suburbio de París,

Combes-la-Ville, mientras que en Lyon, en el este del país, jóvenes enmascarados incendiaron al

menos tres autos que habían dado vuelta durante enfrentamientos con la policía, informaron

autoridades locales.

El Ministerio del Interior dijo que 290 jóvenes fueron detenidos por protagonizar disturbios

cerca de colegios en todo el paíos y que cuatro policías resultaron heridos en estos desórdenes.

Casi 300 colegios se vieron afectados por las protestas, que en muchos casos consistieron en

marchas callejeras.

La participación de los estudiantes en las protestas, que comenzó recién el martes pasado, se

interpreta tradicionalmente en Francia como una señal de aumento de la resistencia popular.

"Está claro que los políticos tienen miedo de los jóvenes, y no sin razón", dijo a Télam el

sociólogo francés Olivier Galland, del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS)

francés.

"Es de las pocas categorías sociales que logró hacer que el poder político renunciara a

reformas, como el Contrato de Primer Empleo de Dominique de Villepin, en 2006, la reforma de los

colegios secundarios de 2008 y muchos otros ejemplos más", dijo Galland, quien ve una

"radicalización" entre los jóvenes franceses.

Entre todas las medidas de fuerza, la huelga de los trabajadores petroleros es una de la que

más preocupa al gobierno, que abrió un centro de coordinación de crisis para focalizarse en este

conflicto puntual y evitar que termine con un desabastecimiento general de combustible, informó la

cadena de noticias CNN.

La producción en todas las refinerías de Francia está interrumpida desde la semana pasada,

varios depósitos de combustibles fueron bloqueados por huelguistas y las estaciones de servicio ya

empiezan a poblarse de colas de preocupados conductores, y muchas no tiene nada que ofrecer.

La mayoría de los franceses apoyan las protestas, y una encuesta publicada en el diario Le

Parisien mostró hasta un 71% de respaldo o simpatía por las medidas.

En una señal de su impacto, unas 1.500 estaciones de servicio, sobre un total de 13.500 en

todo el país, ya se quedaron sin combustible, dijo la asociación de distribuidores.

También, los camioneros se sumaron a las manifestaciones, mientras que en la sureña Marsella,

la segunda ciudad del país, se acumulaban ya 4.000 kilos de basura por un paro de recolectores.

Cientos de camioneros a bordo de sus camiones enlentecieron deliberadamente el tránsito en

los accesos a París y a ciudades del interior. Otros bloquearon depósitos de mercaderías o se

sumaron a los piquetes de los petroleros frente a las refinerías.

Para hoy, la sexta jornada de protesta nacional contra la reforma de septiembre, se esperan

severos trastornos en el tráfico aéreo, transporte público y educación.

La mitad de los vuelos comerciales hacia o desde el aeropuerto parisino de Orly y el 30% de

los vuelos al Charles de Gaulle y otros aeropuertos nacionales fueron cancelados, informaron

autoridades de la agencia de aviación francesa DGAC.