Una serie de asesinatos cometidos en Italia aterrorizaron a ese país y más que nada a los habitantes de Florencia durante casi 20 años. En un primer momento se pensó que era una sola persona, también vio la luz la teoría un tanto descabellada de que el "bautizado" por la prensa como "Monstruo de Florencia" es el mismísimo "Asesino del Zodiaco" (por la similitud de los crímenes) pero oficialmente se condenó a 3 personas.
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"Il mostro", "el cirujano de la muerte", "Il mostro di Firenze" (El monstruo de Florencia) fueron algunos de los apodos con los que la prensa italiana identificó los hechos durante años.
Los asesinatos ocurrieron entre el 21 de agosto de 1968 y el 8 de septiembre de 1985 y las víctimas difieren según los informes entre 14 y 16, porque uno de los casos estaba cerrado con un hombre que supuestamente había confesado el crimen, a pesar de no hallar ni el arma homicida ni indicios de que estuviera cerca del lugar del hecho.
La Justicia italiana determinó que los asesinatos no habían sido cometidos por una sola persona sino por al menos tres perpetradores que fueron condenados, a los que se los conoció luego como "Compagni di merende" (compañeros de picnic o merienda) por la declaración de uno de los condenados. En muchos de los casos extirparon órganos sexuales de los cuerpos de las víctimas femeninas. Aunque la Justicia italiana no es ajena a los errores garrafales, como ya hemos repasado en el caso de Amanda Knox.
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Las similitudes con el Zodiaco radican en que la mayoría de las víctimas eran parejas que estaban estacionadas en su auto en zonas de "amor" alejadas o en lugares de acampe no muy visitadas.
Los asesinatos
Víctimas 1 y 2. 21 de agosto de 1968. Antonio Lo Bianco (29 años, albañil) y Bárbara Locci (32, ama de casa). Estos amantes fueron asesinados a tiros con una Beretta calibre 22, en Signa, pequeño pueblo al oeste de Florencia. El hijo de Locci, Natalino Mele, de 6 años, estaba dormido en el asiento de atrás del auto cuando ocurrió el doble crimen. Se despertó, vio a su madre muerta y huyó. El niño en su inocencia tocó la puerta de una casa a unos kilómetros de la escena brutal y dijo: "Déjeme entrar porque tengo sueño y mi papá está enfermo en la cama. Tiene que llevarme a casa porque mi mamá y mi tío están muertos en su auto". Locci era conocida por sus "amoríos" por lo que el niño llamaba "tíos" a varias personas. Al ser interrogado dijo haber llegado solo y después "con un tío" por lo que se estipulaba que había un tercer mayor involucrado que lo había llevado hasta esa casa. Stefano Mele, su padre, un hombre entrado en años, fue acusado del asesinato y pasó 6 años en la cárcel. Sin embargo, durante su encierro más parejas fueron asesinadas con la misma arma. Mele padre siempre sostuvo su inocencia ya condenado por el crimen y señalaba a otros amantes de Locci como autores del brutal crimen. El niño años más tarde declararía que esa noche todo había sido muy confuso por lo que el asesino incluso lo pudo haber ayudado a llegar a la casa a pedir ayuda.
Mele no estaba bien físicamente porque había sido atropellado por un auto propiedad de Francesco Vinci, uno de los supuestos amantes de su esposa, luego arrestado por violencia doméstica al instalarse en la casa de Mele y más tarde como uno de los supuestos autores de los crímenes de Florencia.
Víctimas 3 y 4. 15 de septiembre de 1974. Pasquale Gentilcore (19 años, barman) y Stefania Pettini (18 años, perito contable). Esta pareja de novios fue asesinada a tiros y puñaladas en un camino rural cercal de Borgo San Lorenzo (un municipio de Florencia) mientras tenían relaciones en un Fiat 127. No estaban muy lejos del boliche "Teen Club", donde iban a pasar la noche con algunos amigos. El cuerpo sin vida ya de Pettini fue profanado al violarlo con un palo seco de vid y después lo desfiguraron al darle 97 puñaladas. Según amigos de ella, un hombre que no conocía la acosaba y la aterrorizaba. Otras parejas aseguraron que "voyeurs" visitaban la zona acechando a las parejas.
Víctimas 5 y 6. 6 de junio de 1981. Giovanni Foggi (30 años, empleado de almacén) y Carmela De Nuccio (21 años, empleada). Esta pareja con planes de casamiento fue asesinada a tiros y puñaldas, cerca de Scandicci, donde ambos vivían, un municipio de Florencia. El cuerpo de Carmela fue sacado del auto y el asesino cortó su área púbica. A la mañana siguiente el paramédico Enzo Spalletti (30 años) habló sobre el crimen antes de que se descubrieran los cadáveres (según la policía) y pasó 3 meses en la cárcel, antes de que el autor volviera a matar y quedara libre de cargos.
Víctimas 7 y 8. 23 de octubre de 1981. Sefano Baldi (26 años, empleado) y Susanna Cambi (24 años, telefonista). Estaban también por casarse y fueron acribillados y ultimados a puñaladas en Calenzano, otro municipio del área metropolitana de Florencia. Otra vez habían cortado la zona púbica de la mujer. Una persona que no se identificó llamó a la mañana siguiente a la madre de Cambi para hablarle sobre su hija. Esta le dijo a la policía que no reconoció al autor del llamado pero que su hija le había comentado que un sujeto la estaba atormentando e incluso la había perseguido en su auto.
Víctimas 9 y 10. 19 de junio de 1982. Paolo Mainardi (22 años, mecánico) y Antonella Migliorini (20 años, modista). Debían casarse y les decían Vinavil (una marca de pegamento) ya que no se separaban nunca. Los asesinaron a tiros después de tener relaciones en el auto de Mainardi en una ruta provincial de Montespertoli, municipio también de Florencia. Como la ruta era bastante transitada, esta vez el asesino no pudo mutilar a la víctima. Mainardi aún estaba vivo cuando llegó la policía advertida por otros automovilistas pero no alcanzó a dar datos porque murió unas horas después en el hospital. Se estimaba que el asesino había conducido el auto hasta una zanja para ocultar los cadáveres más tiempo pero no logró su cometido.
Víctimas 11 y 12. 9 de septiembre de 1983. Wilhelm Friedrich Hors Meyer (24 años) y Jens Uwe Rüsch (24 años), ambos alemanes estudiantes de último año de la facultad de Bellas Artes de Osnabrück, viajaban por Italia festejando una beca que había logrado Meyer. Fueron asesinados a tiros en su Volkswagen Samba Bus en Galluzzo, parte del Barrio 3 de Florencia. Si bien se estimó que eran una pareja, el asesinato de los dos hombres rompió con el modus operandi del "monstruo de Florencia" que solía elegir víctimas hombre y mujer por lo que algunos investigadores no se los atribuyeron a ese asesino, sino que lo vieron inicialmente como un crimen de odio hacia la comunidad gay. Pero los informes balísticos concordaron con el arma asesina del resto. La policía estimó que el cabello largo y rubio de Rüsch había "engañado" al asesino que creyó que era una mujer.
Víctimas 13 y 14. 29 de julio de 1984. Claudio Stefanacci (21 años, estudiante de derecho) y Pia Gilda Rontini (18 años, moza). La pareja fue asesinada a tiros y también recibió puñaladas en el Fiat Panda en Vicchio, en un área forestal, siempre en Florencia. El asesino volvió a remover el área púbica de la mujer y un seno. Reportaron un hombre que los había seguido a una heladería y una amiga de Pia Gilda reportó a un "hombre desagradable" que la molestaba en el bar que trabajaba.
Víctimas 15 y 16. 7 y 8 de septiembre de 1985. Jean Michel Kraveichvili (25 años, músico) y Nadine Mauriot (36 años, comerciante). Estos amantes, ambos de Audincourt (Francia) estaban de vacaciones en Italia. Mauriot fue asesinada a tiros y puñaladas mientras dormía en su carpa en un bosque de San Casciano (Florencia). Kraveichvili fue asesinado a poca distancia de la carpa mientras intentaba escapar. El cadáver de Nadine también fue mutilado. Como eran dos extranjeros que estaban de viaje y no se habían registrado en un hotel, no hubo reportes de personas perdidas ni noticias al respecto porque no se habían encontrado los cadáveres. Por esto, el asesino envió una nota a la fiscal estatal Silvia Della Monica en la que le contaba que se había producido el doble crimen, desafiaba a las autoridades a encontrar a las víctimas, se burlaba de la policía y hasta había enviado un pedazo de seno de Nadine. Muy pero muy similiar a lo que hacía el Zodiaco y he ahí una de las vinculaciones que llegó a producirse en algún momento. De todas maneras, los cadáveres habían sido hallados un par de horas antes de que la carta llegara a manos de la fiscal.
Sospechosos nada más
No fue hasta 1981 que la policía de Florencia "se dio cuenta" de que los asesinatos estaban relacionados.
Un artículo periodístico que recordaba el caso de 1974 hizo que la policía realizara una prueba de balística y oh, sorpresa, se había utilizada la misma arma en ambos asesinatos. Fue ahí que el periodista Mario Spezi (1945-2016) quien lo bautizó "El monstruo de Florencia" y encontró este vínculo que la policía ni había notado.
La policía tuvo bajo custodia a un voyeurista durante 1981 hasta que ocurrió un nuevo crimen. También le mintió a la prensa sobre que había un sobreviviente para ver si el asesino buscaba eliminar cabos sueltos en una movida inteligente pero que no dio sus frutos.
Un aviso anónimo terminó de relacionar el asesinato de 1968 con el Monstruo de Florencia. Sin embargo, ya tenían al esposo de Barbara Locci, Stefano Mele, como que había confesado y era un caso resuelto, supuestamente. Pero era evidente que había brutalidad policial en los interrogatorios, dado el cambio repentino y confesión de Mele. Esto derivó en una investigación hacia los amantes de Locci. Francesco Vinci fue arrestado primero, luego de ser indicado como uno de los amantes de la esposa de Mele.
Pero estuvo detenido durante más de un año, incluso durante los asesinatos de 1983. Un juez (Mario Rotella), en cambio, ordenó el arresto del hermano de Mele, Giovanni, y su cuñado, Piero Mucciarini pero… los asesinatos de 1984 ocurrieron con los 3 bajo custodia. Luego el mismo juez le apuntó al hermano de Francesco Vinci, Salvatore Vinci, quien también fuera amante y a la vez inquilino de Barbara Locci.
La primera esposa de Salvatore Vinci había muerto en un incendio que quedó oficialmente como un suicidio pero en Cerdeña, donde había ocurrido, se hablaba de un asesinato. Rotella encarceló a Salvatore Vinci tras el último doble crimen de 1985 acusándolo del asesinato de su esposa pero no había pruebas suficientes y el juicio en Cerdeña lo absolvió de todo cargo por lo que quedó libre. En 1989 este juez fue obligado a eliminar a todos los sospechosos y retirarse del caso.
Con el uso de análisis informáticos y nuevas pistas anónimas, se dio con otro sospechoso. Pietro Pacciani, quien había sido condenado por violación y abuso de sus dos hijas, y por el asesinato de un hombre en 1951. Cumplió 13 años en prisión hasta ser liberado. El inspector Ruggero Perugini creyó encontrar evidencia incriminatoria, como las similitudes del asesinato del 51 y los del Monstruo de Florencia. La única evidencia física encontrada fue una bala sin disparar de la misma marca que usaba el Monstruo, hallada en el jardín de la casa de Pacciani después de una intensa búsqueda. Pacciani fue polémicamente condenado en su juicio inicial de 1994. En la apelación, el fiscal terminó poniéndose del lado de Pacciani, dada la falta de evidencia y criticó duramente el trabajo policial, por lo que fue absuelto y liberado en 1996. Se trataron de presentar nuevos cargos pero la Justicia italiana no aceptó hasta que finalmente la Corte Suprema ordenó un nuevo juicio en su contra en 1998 que nunca llegó a llevarse a cabo porque Pacciani murió ese años antes de que el juicio comenzara.
En cambio, se juzgó a dos presuntos cómplices. Estos fueron Mario Vanni y Giancarlo Lotti. Vanni afirmó que con Pacciani eran simplemente "Compagni di Merende" (compañeros de merienda, compañeros de picnic), por lo que allí comenzó a circular ese término en la sociedad italiana. Lotti era uno de los testigos sorpresa del investigador Michele Giuttari, remplazante de Perugini, y este afirmaba que Pacciani y Vanni habían cometido el doble crimen de 1985, el último de la serie. Tras muchas sesiones de interrogatorios, había comenzado a incriminarse en los asesinatos. Ambos fueron condenados a cadena perpetua, aunque las sentencias han sido ampliamente criticadas en Italia y muchos consideran como que los asesinatos no fueron resueltos, debido a la brutalidad policíaca que en Italia es moneda corriente a la hora de interrogar a sospechosos.
En 2001, Giuttari, inspector jefe del Grupo de Investigación de Delitos en serie, (GIDES) anunció que los crímenes estaban relacionados con un culto satánico presuntamente activo en Florencia. Según el testimonio de Lotti, un médico había contratado a Pacciani para cometer los asesinatos y usar los genitales de las mujeres en los rituales. Como Giuttari había encontrado una especie de totem piramidal en un lugar donde Pacciani había sido empleado, lo asoció con los rituales, lo que fue tildado de idea ridícula por la prensa y por Mario Spezi, dado que ese "totem" eran sólo un tope de puerta muy común en la zona.
Giuttari, el fiscal principal de Perugia Giuliano Mignini, el mismísimo que armó el caso contra Amanda Knox, y una bloguera, Gabriella Carlizzi, especularon que un farmacéutico, Franceso Calamandrei, y un médico fallecido de Perugia, Francesco Narducci, habían estado involucrados en la sociedad screta que ordenó a Pacciani y los demás asesinar a las víctimas. Calamandrei llegó a ser juzgado incluso y el cuerpo de Narducci fue exhumado en búsqueda de pruebas. Calamandrei fue completamente exonerado y no se encontró absolutamente nada que incriminara a Narducci, como era de esperar. E incluso durante el proceso hasta el periodista Mario Spenzi fue arrestado por Mignini porque el periodista había estado investigando a su sospechoso principal, el hijo de Salvatore Vinci. Lo acusaba de entorpecer la investigación y de pertenecer a la misma secta que el resto. Hubo un revuelo internacional y Spenzi fue puesto en libertad tras declararse ilegal su detención. Giuttari y Mignini fueron acusados de abuso de poder y GIDES se disolvió. No queda ninguna investigación abierta del Monstruo de Florencia aunque en 2018 apareció una "bala mágica".
La sensación es que nunca se supo quién había sido realmente porquea los supuestos asesino los detuvieron por suposiciones y los sospechosos fueron arrestados muchos años después del último asesinato (desde 1985 a 1994 cuando condenan a Pacciani no hay víctimas). De todas maneras, habida cuenta de la inoperancia policial a esta altura, quizás siguió matando con el mismo modus operandi en otras ciudades y jamás se lo vinculó; o simplemente se fue a otro país y dejó las matanzas. O quizás se detuvo a las personas correctas, pero en Italia es vox populi que se condenó a las personas equivocadas.
La vinculación con el Zodiaco
En 2018, la revista italiana Tempi publicó un artículo el 23 de mayo que sugiere que el Asesino del Zodiaco y el Monstruo de Florencia son la misma persona: Giuseppe Joe Bevilacqua, un sujeto con la doble nacionalidad.
El autor del artículo detalló, en otra nota del 13 de junio, las explicaciones sobre cómo había descifrado los criptogramas del Asesino del Zodiaco para vincularlo con el Monstruo de Florencia.
De la realidad a la ficción y no ficción
El Monstruo de Florencia también ha sido parte del cine y la TV. Por supuesto, no faltaron los libros.
-"El monstruo de Florencia" es un libro de no ficción de 1983 del periodista Mario Spezi. Fue la base de una película italiana de 1986 del mismo nombre escrita y dirigida por Cesar Ferrari con ayuda de Fulvio Ricciardi.
-"El asesino sigue libre entre nosotros" es un thriller de terror del género giallo (específico italiano) lanzado en 1986. Fue filmado poco después del último doble crimen. Estaba escrito y dirigido por Camilo Teti con ayuda de Giuliano Carnimeo y Ernesto Gastaldi .
-El minuto 28 de 1991 es un drama inspirado en el caso, protagonizado por Corinne Clery y Christian Borromeo.
-Otro libro con el mismo nombre del primero en 1996, de la autora británica Magdalen Nabb, puso en duda que Pacciani fuera el monstruo de Florencia y se basó en documentos reales de los casos. Aunque el libro es una obra de ficción, Nabb afirma que la investigación que realizó fue real y que presentó el libro como ficción como medida de protección por si le iniciaban acciones legales.
-La novela "Hannibal" de 1999 y su adaptación para el cine de 2001 y también la de la TV utlizaron el caso del monstruo de Florencia como base para una subtrama de las escenas ambientadas en Florencia. Thomas Harris visitó Florencia y asistió al juicio de Pacciani mientras investigaba para su libro. En la novela, el inspector Rinaldo Pazzi (basado en Ruggero Perugini) es cuestionado profesionalmente cuando arresta al hombre equivocado. En la película, en una escena eliminada, un conserje ve cómo Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) asesina al inspector Rinaldo Pazzi (interpretado por el actor Giancarlo Giannini) y luego se revela que es el Monstruo de Florencia. En la serie de TV se da a entender como que el mismo Hannibal era también el asesino de Florencia.
-Otro libro de Mario Spezi, de 2008 (El monstruo de Florencia: una historia real) en colaboración con Douglas Preston (periodista y escritor estadounidense) siembra más dudas sobre la culpabilidad de Pacciani. El productor Chirsopher McQuarrie (guionista de "Los sospechosos de siempre, 1995) adquirió los derechos de este libro para explotarlos en la pantalla pero aún no lo ha hecho.
-2009. Fox Crime produjo para la TV una película en seis partes: Il mostro di Firenze.
-2011. Un libro online de Jacobo Pezzan y Giacomo Brunoro, The True Stories of the Monster of Florence, da descripciones detalladas de todos los asesinatos y las diferentes teorías de investigación.
-2012. Otro libro, Delitto degli Scopeti - Giustizi mancata (La escopeta del crimen - Justicia Fallida), escrito por el abogado Vieri Adriani, Franceso Cappeletti y Salvatore Maugeri, reanaliza y reconstruye los últimos asesinatos. El libro expone los pasos en falso que dio la policía y los gruesos errores que se llearon a cabo en la investigación y en las escenas de los crímenes.
-Y por supuesto, no podía quedar afuera Criminal Minds. En "Il mostro", el segundo capítulo de la temporada 2, el Monstruo de Florencia es identificado como un cirujano (interpretado por Paul Sorvino). Después de quedar como sospechoso, en esta ficción deja Florencia y continúa matando en otros lugares de Europa y Asia. Con una enfermedad terminal, vuelve a Florencia y trata de manipular a su hijo, producto de una relación incestuosa con su hermana, para que continué matando como un asesino imitador del Monstruo de Florencia.
