En América Latina no es raro escuchar de robos de tapas de alcantarillas,válvulas y cualquier otro artículo que contenga cobre. Más sorprendente, sin embargo, es que en
En Europa creció el robo de cobre de cables, vías ferroviarias, estatuas y hasta campanas de iglesias
La razón es el aumento de los precios del cobre, que han alcanzado su punto más alto e inclusose espera que próximamente registren un máximo histórico de US$8.947 la tonelada.
El movimiento de los precios del metal en los mercados internacionales no ha pasadodesapercibido para los delincuentes que en España, por ejemplo, han llevado a que la empresa
eléctrica Endesa registre pérdidas por este concepto de casi US$5,9 millones de dólares.Mientras tanto en el Reino Unido el sistema ferroviario ha perdido unos 56,7 millones desde quecomenzó la escalada alcista del metal.
Ion Olaeta, presidente de la Federación Española de la Recuperación, que reúne a empresas quereciclan metales, dijo a BBC Mundo que la situación es muy grave. "Es un fenómeno tan nuevo como
que los precios de este metal han llegado a niveles importantes"."En cualquier momento los ladrones de artículos de cobre dejan desconectadas redes importantes,dejan sin luz o sin comunicación telefónica a poblaciones y hasta las dejan sin transporte porque
se roban tramos de los rieles de los trenes", dice Olaeta. ¿Reflejo de la situación social? Pero ¿qué nos dicen estos robos de la situación en las sociedades europeas hoy en día?"Lo que nos dice es que sobretodo en estos tiempos de crisis hay mucha población marginal queactúa en este tipo de robos para hacerse con un sustento", dice Olaeta, refiriéndose al caso de
España donde el nivel de desempleo ha alcanzado a 4 millones de personas.En el Reino Unido es uno de los crímenes de mayor aumento.
Lo que sorprende, sin embargo, al ciudadano de a pie europeo es cuán común se está volviendo unfenómeno que hasta hace poco, o no existía, o se daba de forma aislada.
"Sin duda, la escala en la que esto está ocurriendo es lo nuevo", dice Dick Hobb, profesor de laLondon School of Economics, quien señala, sin embargo, que el robo en las vías férreas siempre ha
existido, aunque en menor medida.Según Hobb, más que un reflejo del desempleo y la crisis económica en Europa, el caso muestracuán sensible se están volviendo estas sociedades a fenómenos globales como el aumento de la
demanda de cobre en países emergentes como China e India, el principal motor del aumento en losprecios."Si algo como esto pasa en China o India, eso puede tener un impacto sobre nuestras vidas, y esoincluye el crimen", señala el profesor de la London School of Economics.
Difícil de rastrear En España, las autoridades han informado de bandas organizadas que roban los artículos decobre y los venden a pequeños chatarreros."O bien esas bandas organizadas o bien poblaciones marginales roban por ejemplo cables. Y estematerial normalmente lo queman para separarlo del plástico con lo cual es muy difícil de
identificar y lo venden a fontaneros, instaladores eléctricos o empresas de reciclaje", dice IonOlaeta.El problema es que para las autoridades se trata de un crimen difícil de rastrear porque elmaterial se recicla y se junta con gran cantidad de metal de origen legal.
En el Reino Unido, no se habla de bandas organizadas sino de individuos aislados que en todocaso parecen bien atentos al movimiento de los mercados. "Allí es la delincuencia común, los de
siempre, los que están respondiendo a esa demanda global por metales, no hay evidencias de que hayabandas organizadas", señaló Dick Hobb.En cualquier caso, en el Reino Unido se han dado casos como el de un camión que llevaba unacarga de cobre valorada en cerca de US$500.000 que fue asaltado mientras conducía por una
autopista.A mediados de septiembre pasado, las policías de varios europeos realizaron una operaciónconjunta con la esperanza de evitar casos como éste.
Pero pese a estos esfuerzos, el problema continúa en aumento.



