En medio de la ansiedad generalizada, aparecen historias de vida que conmueven. Te contamos una de ellas.

Copiapó reza por el rescate final

Por UNO

En la entrada a Copiapó, en la ruta 5, conectamos con una de las tantas historias de vida querodean a la gran megahistoria, el rescate de los 33 mineros, y que erizan la piel por lo dramático

y emotivo a la vez.

Héctor Gallardo es contratista de las mineras que operan en el norte de Chile, y patrón de

dos de los mineros que se encuentran en el fondo de la mina San José. Estos son Daniel Herrera y

Carlos Mamami.

El hombre, hijo de la dueña de Maritza Colega, la empresa que provee de servicios de

extracción de minerales y de piedras, además de la logística para las grandes perforadoras de

tierra, nos cuenta que rezó por la salud de sus muchachos y que se contactó con ellos, luego de que

trascendiera la epopeya de que estaban vivos a mediados de agosto.

"He hablado con ellos, les he enviado mensajes de tranquilidad y estoy a la espera de que

todo termine bien. Esto para nosotros los chilenos es un hecho que nos enorgullece y nos ha

hermanado", relata.

Gallardo es contraista de larga data de la mina que opera en el pozo de San José, y además él

mismo se ha involucrado en los trabajos previos en la mina.

"Yo estuve una semana antes del derrumbe en la mina", relata y describe que los mineros

lograron conservar la vida, ya que el derrumbe que taponó el ducto de salida ocurrió a mitad de

camino de donde estaban trabajando.

"Ellos estaban en el nivel 150, en dirección descendente, y la caída fue al nivel 300 más o

menos, por eso pudieron preservar la vida", amplió.