Javier Cusimano Enviado especial a Chile
Concón es una más de las ciudades que componen la V Región y es conocida por sus exquisitas variedades de platos y comidas, atributo que la ha convertido en la capital gastronómica de Chile y en una perfecta excusa para los mendocinos interesados en comer los mejores frutos del océano Pacífico. En un tramo de no más de doce kilómetros de distancia, entre la desembocadura del río Aconcagua y Reñaca, el que manda es el paladar.
Por ese camino se traza una infinidad de puestos de comida y restoranes. Es la ruta obligada para degustar mariscos y pescados recién extraídos del agua salada. Así como ocurre con el resto de las playas durante la época, miles de mendocinos eligieron este sector para veranear, aprovechar el sol, el mar y la arena y en este caso también para disfrutar de los distintos sabores que ofrece el mar.
Tal es la experiencia por ejemplo de la familia Domizio. Ellos son de Godoy Cruz y decidieron pasar diez días de vacaciones a 400 kilómetros de distancia de su hogar. Vinieron hacia este sector un poco escapándose de las playas más elegidas, para contentarse de placeres simples como observar el mar, hacer castillos en la arena, jugar a la paleta y comer rico.
Juan Carlos y Marisa junto a los gemelos Matías y Lucas estuvieron hace unos días en playa Amarilla, de Concón, y en esa zona aprovecharon para cenar en el restorán Punta del Este. Admiten que los precios son mucho más altos que otros años y más si se trata de gastos grupales donde solo es uno el que paga la cuenta, pero también aseguran que hay opciones económicas para aprovechar.
Desde la playa Higuerillas, también en Concón, se despiden para sentarse a almorzar. Piensan elegir alguna opción con pescado en el restorán Vista al Mar.
A cien metros de este lujoso lugar Yamilet Quesada atiende el puesto Doña Isabela, dedicado a la venta de empanadas fritas rellenas de pescado. Para la cocinera es un honor poder recibir la visita de mendocinos y este aprecio tiene una explicación.
Yamilet dice que le debe la educación y salud de sus hijos a la provincia que siempre tuvo las puertas abiertas para recibirla en los peores momentos económicos de su vida. Tanto es su amor por la tierra cuyana y nuestra patria que en vez de tener una bandera chilena en el mostrador recibe a todos los que pisan su cocina con una bandera celeste y blanca. “A los mendocinos les encantan las empanadas de mariscos”, expresa entusiasmada.
Y más tarde cuenta que “hay hartos turistas por estas playas. Se van temprano, pasan el día en la costa y después llegan hambrientos a comprarme”, relata la chilena que vende las empanadas de marisco con queso a 1.300 pesos chilenos (26 pesos argentinos) las de camarón a 1.500 pesos chilenos (30 pesos argentinos), las de macha a 1.700 pesos chilenos (34 pesos argentinos) y el ostión a 1.900 pesos chilenos (38 pesos argentinos).
Frente a este humilde rincón, Carlos Sosa invita en el restorán Bellamar a probar la experiencia de “recetas autóctonas, elaboradas con los mejores productos, además de ser atendidos como un tripulante de primera clase”. Y es cierto, sólo basta ingresar a la estructura arquitectónica donde están montadas la cocina y la sala de recepción para sentirse como si se viajara arriba de un barco.
Las mesas están ubicadas de manera tal que todas tienen vista al mar. Asimismo la estructura del inmueble está diseñada en madera y es tanta la proximidad con el océano que hasta da un poco de vértigo curiosear qué hay más allá del vidrio.
En el barco anclado sobre las rocas se consigue el ceviche de reineta a 5.850 pesos chilenos (117 pesos argentinos) y por el mismo precio también se puede degustar el ceviche de salmón.
Varios kilómetros más adelante por la ruta que bordea la costa, Andrea Leguizamón y las hermanas Florencia y Paula Bertona opinan sobre los precios de la comida en Chile. Las tres amigas hicieron unavisita relámpago de tres días y confiesan que gastaron cerca de 5.000 pesos chilenos (100 pesos argentinos) para comer una buena trucha. Para probar un camarón asado se necesita menos: 4.500 pesos chilenos, apuntan.
“La comida está a buen precio con relación al lugar que se elija, hay sin duda sitios más tops que están más caros pero también puestos accesibles. No se puede negar que las restricciones del impuesto a las tarjetas afectaron las compras pero tampoco es para tanto”, dijeron mientras se preparaban para tomar unas horas de sol en la playa y llegar bronceadas a sus trabajos.
Igual que estas jóvenes opinan las argentinas Paula Vilatta, Paula Pinto, Gabriela Pittaluga y Laura Lancetti, que dicen haber llegado a Chile desde Buenos Aires sólo por unos días ya que esperan poder pasar lo que resta de enero y febrero de visita por Mendoza. “Estamos en Concón sólo de paso, para comer un poco y sacarnos unas fotos en estas vistas hermosas, pero en unos días partimos para San Rafael”, contó Gabriela.

