Líderes mundiales comprometieron su ayuda para reconstruir al devastado Haití después de que las
Naciones Unidas se refirieran a la catástrofe como la peor crisis humanitaria en décadas.
Sin embargo, en las calles de la destruida capital, los sobrevivientes al terremoto seguían
esperando el domingo lo más básico: alimentos, agua y medicinas.
Cinco días después de un terremoto que podría haber dejado hasta 200.000 muertos, equipos de
rescate internacionales seguían hallando gente viva bajo los escombros de edificios derrumbados en
Puerto Príncipe.
Cientos de miles de haitianos con hambre esperaban desesperadamente la ayuda, pero problemas
logísticos mantenían la mayor parte de la asistencia lejos de las víctimas, muchas de las cuales se
refugian en campamento en la calles llenas de escombros y cuerpos en descomposición. (Reuters)

