Desde la década del 70, Plantu ilustra cada día la tapa de ese diario francés, además de colaborar en otros medios europeos. Siempre cercano a la realidad cotidiana, desde 2006 se embarcó en el proyecto "Cartooning for peace", con el que recorre el mundo promoviendo valores de tolerancia, libertad de expresión y ética del oficio porque, asegura "hay que ser respetuoso dentro de lo irrespetuoso".Ojos celestes, pelo blanco, ligero como el trazo de su lápiz y una sonrisa que asoma sólo cuando es necesario, Plantu llegó por segunda vez a Buenos Aires para inaugurar "Le Monde según Plantu" -se exhibe en la Alianza Francesa (avenida Córdoba 946)-, brindar una charla con Liniers, y difundir las banderas de "Cartooning for peace", precisamente en una región como Latinoamérica donde "siempre encuentro un gran saber del dibujo y la pintura", sostiene.
"Siempre consideré demagógico eso de que se puede dibujar de todo, más bien el dibujo debe despertar el diálogo", cree contundente el historietista francés Jean Plantureux, más conocido como Plantu.
Humor gráfico, "lenguaje universal para promover la paz"
- ¿Cómo nació "Cartooning for peace"?- Nació en 2006 después de las fatwas en contra de los dibujantes daneses. Junto a Kofi Annan, entonces Secretario General de las Naciones Unidas, reunimos a dibujantes del mundo entero en Nueva York, cristianos, musulmanes, judíos, agnósticos, ateos con el propósito del reflexionar sobre la responsabilidad editorial de nuestros dibujos. La primera motivación que planteamos es no dejar nuestras opiniones y convicciones, ni tampoco decir cómo hay que dibujar. Proponemos una grilla de lectura para aportar ideas e imágenes porque estamos convencidos de que hay que ser más inteligentes que los intolerantes que nos están esperando en la esquina. En esta Europa un poco dormida, es necesario saber que ya no estamos en esa época en la que hacíamos "dibujitos", ahora estamos conectados con todo el planeta y eso tiene un gran significado porque es un lenguaje universal.- ¿Y cuál es la responsabilidad que debe tener un dibujante de prensa?- Los dibujantes que despiertan la intolerancia no se levantaron ese día pensando cómo agredir a los musulmanes, pero sin embargo no se puede perder de vista que hay 300 millones de musulmanes que no entendieron ciertas imágenes, lo cual significa que hay un malentendido. Tenemos que ser más astutos pero sin dejar lo esencial: que somos dibujantes políticos. No tenemos que humillar a los creyentes. Por ejemplo, entender que cuando en Egipto se mata a una mujer a piedras no es un problema de religión sino de derechos de las mujeres, cuando una nena en Pakistán no tiene derecho ir a la escuela tampoco es un problema de religión, es de derechos de las niñas. Ahí está nuestro combate político pero siempre sin faltar el respeto. Yo lo que intento es hacer puentes entre las opiniones, las religiones y las personas.- Los ataques a la revista Charlie Hebdo, ¿fueron un disparador para cuestionar y reflexionar sobre el ejercicio de la profesión?- Desde hace más de 30 años la reflexión sobre el tema está presente, pero más bien al interior de la profesión, no en la opinión pública o en los medios de comunicación. Por mi parte, siempre consideré una demagogia la idea de que se puede dibujar de todo, el respeto nunca debe perderse. Hace 10 años, desde la creación de Cartooning vamos a escuelas y universidades donde los jóvenes me preguntan ¿cómo que no puedo dibujar cualquier cosa? , yo les respondo: vos tenes una amiga que tiene un grano enorme en la nariz y te dice me siento fea no le vas a contestar, si, sos super fea. En el dibujo es lo mismo, tiene que ver con las formas de relacionarse, es la vida de todos los días.- En ese sentido, ¿cuál es el poder del humor gráfico?- Ser eficiente, buscar el diálogo y crear un debate con los lectores. La meta no es imponer una opinión, la meta es generar un diálogo. Me gusta la idea de invitar a la reflexión a partir de una imagen, creo que es una manera de facilitar los debates y el intercambio de ideas a través del humor. Fuente: Télam



