Paola Alé[email protected]
Bruno Cosentino es, antes que nada, un innovador. Es licenciado en Marketing pero siempre tuvo inquietudes de formar su propia empresa. Por eso, con su socio y ex compañero de secundaria Matías Anzorena, le dio forma a la red social Facturación Web, una comunidad virtual para emitir y recibir facturas electrónicas. Ambos se adelantaron en crear una herramienta muy sencilla de utilizar para los medianos y pequeños empresarios y para los profesionales que adoptaron este sistema en sus operaciones contables. Esta herramienta será utilizada en forma masiva a partir del 1 de julio, cuando comience a ser obligatoria esta forma de facturar para los responsables inscriptos, según la resolución 3.749/15 de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En esta entrevista, Cosentino explicó cómo y con qué finalidad se creó el sistema y cuáles son los pasos que debe seguir la persona que quiera formar parte de la comunidad virtual.–¿Cuándo decidió darle forma a esta idea?
–En el 2007 empezamos con este emprendimiento, con mi socio Matías Anzorena. Lo hicimos cuando empezó a anunciarse la nueva ley, que finalmente se sancionó en el 2008 (se refiere a la Ley General de Facturación Electrónica).–¿Con qué fin crearon la red? –La idea era hacer un producto on line que fuera útil para cualquiera. Ahí fue cuando empezamos a desarrollar la primera versión. Luego surgieron los primeros clientes, que eran amigos o parientes dispuestos a probar y a ayudarnos. Las primeras empresas se sumaron después. Estuvo bien porque pudimos probar y perfeccionar el sistema. En el camino fuimos comprendiendo muchas problemáticas de la facturación electrónica. Entonces creamos una comunidad, o red social para decirlo de otra manera.–¿En qué consiste el proceso de facturar electrónicamente? –Se emite una factura desde un dispositivo electrónico, es decir sin formato físico en papel, y distribuible electrónicamente. El proceso de modernización es tan grande como cuando se cambió la carta de papel por el e-mail.–La propuesta fue realmente innovadora. –Tanto que tuvimos que implementar todo desde cero, porque no había antecedentes de este tipo de emprendimientos. Lo que existía eran los procesos propios de cada empresa, sistemas contables y de gestión, pero todos tuvieron que anexar este módulo.–¿Cómo definiría sintéticamente su empresa? –Facturación Web es una plataforma on line en donde se crea una cuenta, con usuario y clave. Y desde esa cuenta se puede emitir y recibir facturas y muchas otras funcionalidades anexas.–¿Para qué público está pensado el servicio? –Al principio queríamos apuntar a todos los públicos. Pero luego fuimos decantando y nos dimos cuenta de que había empresas que ya tenían sus sistemas. Ahora enfocamos a los dueños de pymes, pequeños autónomos, profesionales y comerciantes. Nuestros clientes están en todo el país, no sólo en Mendoza.–¿Cuál es la ventaja que tiene la utilización de este sistema? –Principalmente que no necesitás asesoramiento. Entrás a la plataforma, te logueás, y el mismo sistema te va diciendo lo que tenés que hacer. Lo más difícil es inscribirse en la AFIP, pero nosotros damos un instructivo paso a paso. La idea es que el cliente termine facturando solo en el transcurso del día.–Por lo que dice, parece una herramienta sencilla de utilizar. –Está pensada, justamente, para aquellos pequeños comerciantes y usuarios que no pueden contratar un estudio contable para que los asesore.–¿Qué debe hacer, básicamente, una persona o empresa que quiere facturar electrónicamente? –Lo que debe hacer es contratar un servicio de terceros, como el que brindamos nosotros. O bien hay mecanismos de AFIP, gratuitos, pero tienen sus limitaciones. –¿Cómo detectaron el mercado para armar la empresa? –En realidad la supusimos a la necesidad, no hicimos un estudio de fondo. El tema era empezar pronto porque vimos que era un problema real facturar, agarrar el auto, o mandar un cadete y empezar a repartir facturas. Te lleva 15 días el proceso. Después alguno te llama y te dice: “La perdí, mandame una copia”. Y ahí se atrasa otro tiempo más.–Aunque no sea obligatorio aún, el sistema de la facturación electrónica se ha popularizado. –Es así, está casi instalado. Lo que pasa es que al principio obligaron a las empresas de servicios masivos, como telefonías y prepagas. Ellos fueron los primeros. El consumidor final se vio impactado en el acto. El beneficio fue que ellos dejaban de asumir el correo postal, que es carísimo. Imaginate una empresa de telefonía que enviaba 20.000 facturas a todo el país.–Todavía sigue siendo una costumbre emitir facturas en papel. –Hay un problema serio para que la gente acepte el sistema electrónico, y eso se traduce en las empresas también. Muchos siguen imprimiendo y archivando las facturas, aunque no sea necesario en la actualidad si ya están facturando en forma electrónica.–¿En qué se basa el esquema de comunidad que manejan? –En verdad, y aunque el sistema sea primero utilizado por el emisor de la factura, el que recibe tiene la factura de un cliente por PDF en un e-mail, la de otro cliente te llega a una sucursal en otro formato, otra te sigue llegando a la puerta o hasta la tenés que ir a buscar. El proceso de recepción sigue siendo engorroso. De hecho, se supone que un sistema de facturación electrónica todas las partes descartan el papel, emisor y receptor, pero como decía, no está pasando.–¿Cómo abordaron el tema del receptor? –Lo que hicimos fue buscar soluciones para el receptor. Por eso nuestra cuenta tiene las dos funcionalidades. Tanto la de emitir como la de recibir el receptor puede desde tu cuenta invitar a todos sus proveedores, para que le depositen la factura en esa dirección. El receptor puede tener todas las facturas en el mismo lugar, y en un formato exportable, es decir la podés utilizar para la base de datos de tu sistema contable. El sistema contable arroja stock y todos los datos que necesités. Antes, muchas empresas contrataban archivos por la cantidad de papelerío que tenían.–¿Es así que se va formando una red o comunidad? –Sí, porque el receptor invita a sus proveedores, y estos a su vez lo hacen con sus demás clientes. Tanto es así que actualmente son por lo menos 45.000 personas las que utilizan el sistema–¿Es por el miedo a los cambios? –Generalmente pasa eso, cuesta cambiar. A mucha gente le hablan de facturación electrónica y no sabe ni de qué se trata. El problema es que dejan que el sistema esté listo para funcionar, pero no lo activan hasta que sea obligatorio.–¿Se ha incrementado la demanda a partir de la resolución de la AFIP? –A partir de abril notamos un crecimiento del 60% en las consultas. Fue cuando se anunció que se generalizaría la facturación electrónica para todos los responsables inscriptos. En julio va a haber un cuello de botella, no vamos a poder dar respuestas a todos los que se quieran subir ese día.–¿Cuál es su principal recomendación para los responsables inscriptos? –Que no esperen hasta último momento, que no lleguen al 1 de julio sin haber puesto en funcionamiento el sistema. El 1 de julio 400.000 responsables inscriptos en AFIP deberán comenzar a facturar electrónicamente por obligación. En Mendoza calculamos que serán 30.000 los que ingresen al sistema.



