Informe de Impacto Ambiental

Ambiente: por qué la información de PSJ es clave para los proyectos del nuevo Distrito Minero Norte

Mendoza utiliza datos históricos de PSJ para la evaluación del ambiente, sentando un precedente para la futura evaluación de proyectos bajo la Ley 7.722.

Casi dos décadas de mediciones ambientales hechas para PSJ Cobre Mendocino se convirtieron en una de las bases del informe con el que Mendoza busca habilitar la exploración de 20 proyectos mineros en el norte de la provincia. La calidad del aire, los caudales, el agua subterránea, los suelos y los sitios arqueológicos que se relevaron para el proyecto de cobre de Uspallata permiten hoy describir con detalle el entorno de varios de los proyectos del nuevo distrito, en una etapa en la que los estudios ambientales se construyen, por norma, con la información disponible.

Mendoza Norte Distrito Minero (MNDM) reúne 65 propiedades mineras, casi todas en Las Heras y una parte en Luján de Cuyo. Impulsa Mendoza Sostenible, la empresa provincial que promueve estos esquemas, presentó a comienzos de octubre el Informe de Impacto Ambiental (IIA) integral del distrito, elaborado por la consultora Knight Piésold, junto con un informe particular para cada proyecto. Es el primer paso para obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), el permiso que habilita a trabajar en el campo.

Qué es la información secundaria

Un estudio ambiental puede construirse con dos tipos de datos. La información primaria, que es la que se produce para ese estudio. Un técnico que va al lugar, toma una muestra de agua de un arroyo y la manda a laboratorio, cuenta las especies de un sector o recorre el suelo buscando restos arqueológicos. La información secundaria es la que se toma de otros trabajos. Ya sea estudios científicos publicados, mapas oficiales, inventarios del Estado, informes de otros proyectos o monitoreos que tenían otros fines.

En esta etapa, los informes del distrito norte se apoyan en la segunda, tal como prevé el procedimiento vigente. El IIA de cada proyecto detalla que el ambiente se describió a partir de informes públicos, literatura científica, cartografía temática, estudios de impacto ambiental previos en la zona y antecedentes aportados por Impulsa Mendoza. El relevamiento en terreno queda para después, y el propio informe lo define como la primera medida a implementar una vez obtenido el permiso, ampliar la línea de base ambiental.

Los datos de estudios previos se convierten en una fuente de consulta clave para el desarrollo del Distrito Minero Norte.

Los datos de estudios previos se convierten en una fuente de consulta clave para el desarrollo del Distrito Minero Norte.

Evaluar antes de poder entrar

Esa forma de trabajar tiene una explicación que es, a la vez, una contradicción del sistema mendocino. En Mendoza, cualquier exploración o prospección metalífera necesita una DIA y su ratificación por la Legislatura, una exigencia de la Ley 7.722. Para los movimientos más mínimos en el campo hace falta ese permiso. Pero el informe que sirve para otorgarlo tiene que presentarse antes. El resultado es que se evalúa un territorio sin haber podido medirlo, y los datos propios recién llegan cuando la autorización ya está dada.

Esa tensión ya quedó a la vista en Malargüe Distrito Minero Occidental, el distrito exploratorio del sur provincial. En la tercera etapa, con 71 proyectos inicialmente (se eliminó a tres en el camino), la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la UNCuyo, que actúa como organismo dictaminante, cuestionó que buena parte de la información necesaria para evaluar los impactos quedara para después de la DIA. Impulsa respondió que los datos de campo se producen una vez obtenido el permiso y antes de cualquier intervención concreta. La discusión de fondo sigue abierta, porque la Ley 7.722 no está reglamentada y no hay una frontera precisa entre los trabajos que solo buscan construir una línea de base ambiental y los que ya forman parte de la exploración.

Lo que aporta PSJ

La diferencia con el sur está en la calidad de la información secundaria disponible. En Malargüe, los informes se apoyaron sobre todo en datos regionales y bibliográficos. En el norte, en el corazón del nuevo distrito, hay mediciones hechas en el lugar durante casi dos décadas para el informe ambiental de la etapa de explotación de PSJ, el proyecto de cobre ubicado en la zona de Yalguaráz, al norte de Uspallata.

El IIA de Nat Oeste, uno de los proyectos vecinos de PSJ, permite ver el peso de esos datos. Toma de PSJ las mediciones de calidad del aire de 2007 y 2021, los caudales del arroyo El Tigre registrados entre 2008 y 2010, los monitoreos de calidad del agua realizados desde 2007, los estudios del agua subterránea del valle, los análisis de suelo y los relevamientos arqueológicos de 2007 y 2018 en el entorno del Camino del Inca. Hasta los datos de vivienda y servicios de Uspallata provienen de ese informe, que el IIA de Nat Oeste cita 36 veces. A los inventarios de glaciares y los datos hídricos del Estado, que son regionales, PSJ les suma la escala local.

Información que queda para el territorio

Esos datos fueron producidos para un proyecto, pero hoy sirven para otros 20 y quedan en expedientes públicos a disposición del Estado. La provincia conoce cuánta agua lleva el arroyo El Tigre en distintas épocas del año, cómo se comporta el acuífero bajo el valle y dónde hay sitios arqueológicos en Yalguaráz porque hubo un proyecto minero que necesitó medirlo. Sin ese avance, esa información no existiría con ese nivel de detalle.

El IIA de distintos proyectos del nuevo distrito plantea que la exploración puede funcionar como una herramienta para reducir incertidumbres y aportar información objetiva a las autoridades cuando tengan que decidir entre conservación, ordenamiento territorial y desarrollo. El caso de PSJ muestra que esa información sobrevive al proyecto que la generó. Cada uno de los 20 proyectos del distrito norte, si obtiene la DIA, tendrá que producir su propia línea de base en el campo, y ese conocimiento también quedará para la provincia.

En pocas palabras

  • Base de datos histórica: Las mediciones ambientales de casi dos décadas del proyecto PSJ son cruciales para la evaluación de 20 proyectos mineros en Mendoza Norte.
  • Información secundaria: Los informes iniciales se basan en datos existentes, como estudios científicos y de proyectos previos, antes de realizar mediciones primarias en campo.
  • Desafío legal: La Ley 7.722 exige una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) previa a la exploración, generando un debate sobre la evaluación de territorios sin mediciones directas.
Resumen generado por Thinkindot AI