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Por pedido de la defensa, Claudia Vera (42) declaró nuevamente el viernes en el Primer Juzgado de Instrucción de Tunuyán. Como en esa oportunidad iba a ver a sus abogados, aprovechó para darles una carta que les había escrito a sus dos hijos. Sin embargo, el papel volvió a sus manos ya que, en horas de la tarde, esta mujer que mató a su esposo mientras estaba siendo golpeada recibió la noticia de que se reencontraría en unas horas con ellos, cara a cara y en el seno familiar, porque finalmente le habían otorgado el arresto domiciliario.
A pesar de que el caso sigue caratulado como homicidio agravado por el vínculo, el juez Oscar Balmes escuchó a la acusada y le concedió que cumpliera con su prisión en un domicilio particular, luego de realizar él mismo la encuesta ambiental en la vivienda y de corroborar que se cumplieran las condiciones necesarias para que permanezca allí con sus hijos mientras continúa la causa.
“Ahora se seguirá con las medidas que el juez considere pertinentes y nosotros continuaremos con el estudio del caso para demostrar lo que estamos seguros, que es que Claudia actuó en legítima defensa”, expresó Federico Descole, su abogado, con respecto a los pedidos de excarcelación y de cambios en la causa que ellos siguen reclamando que debe estar amparada por la Ley 26.485 de Violencia de Género.
Desde el estudio de Carolina Jacky habían presentado días atrás un hábeas corpus en la Corte de Justicia de la provincia, la cual ante este dictamen devino en abstracto. “Nuestra clienta regresará ahora a El Borbollón para que el médico constate que puede ya ser trasladada, lo que creemos que ocurrirá esta noche mismo. Mañana –por hoy– Claudia podrá reencontrarse con sus hijos que es lo que más desea y hasta ver el partido de Argentina en una casa”, agregó contenta la abogada, apenas se enteraron de la resolución de la Justicia.
Repercusiones La imputada había denunciado previamente que era víctima de violencia física y psicológica por parte de su marido, Miguel Fernando Aloise (42), a quien en la madrugada del jueves 26 de junio le clavó un cuchillo en el pecho, en la vivienda de la calle San Luis, donde residían junto con sus dos hijos, de 19 y 16 años. Apenas ocurrió el episodio, ella llamó a la policía y afirmó haberlo matado porque él no paraba de pegarle. Después, los médicos constataron que tenía golpes y marcas en distintas partes del cuerpo.
Por eso, el hecho conmocionó a gran parte de la sociedad, sobre todo a los allegados y compañeros de Vera, quienes ayer marcharon por segunda vez por las calles tunuyaninas mostrando su apoyo hacia la acusada pero, ante todo, pronunciándose en contra de los casos de violencia de género que están registrándose en la provincia y no están siendo atendidos, y exigiendo que se cumpla la ley.
“La llamábamos la mamá de todo el curso. Siempre fue el pilar del grupo y la que nos hizo unidos al punto de que cuando nos enteramos lo que pasó sentimos como que se había quebrado ese equilibrio que ella había logrado. Además, es una madraza con sus hijos”, contó Viginia Abaca, una de sus compañeras del profesorado de Historia que cursaban en el Normal.
“Estamos seguros de que ella actuó en defensa propia porque sabíamos que ya antes había denunciado que la golpeaba. Esto lamentablemente iba a tener un final trágico de cualquiera de las partes”, agregaron sus conocidos.



