Mendoza Domingo, 23 de septiembre de 2018

Viviana Morici fue la primera jueza de cámara del Este

Fue la primera mujer, después de mucho tiempo, en ocupar un cargo en la cámara en la Tercera Circunscripción Judicial.

Viviana Patricia Morici fue al Este a romper la hegemonía varonil o, si se prefiere, machista. Dice que jamás vio que la excluyeran o subestimaran por ser mujer y que siempre se sintió entre pares, pero lo cierto es que en la Tercera Circunscripción Judicial fue la primera jueza de Cámara después de una larga historia de jueces hombres y ahora es delegada administrativa de la Corte, luego de que ese cargo estuviera sobre las espaldas de un hombre.

"Ingresé en 1993 como prosecretaria de un juzgado de instrucción. Así empezó mi carrera. Siempre concursé. Mi aspiración era ser magistrada y en el año 2000 asumí como fiscal de instrucción. En 2005, cuando se encara la reforma (del Código Procesal Penal) yo estaba en la Unidad Fiscal de Las Heras-Lavalle. Poner en vigencia un Código no es cosa menor", cuenta Viviana.

-¿Por qué quería ser magistrada?

-Siempre he tenido ideales de justicia. Desde los 15 años -estudié en la escuela pública, yo iba al Magisterio- recuerdo pararme adelante de mis compañeros y hablarles de ideales. Siempre tuve una vocación definida. Tengo una vocación de servicio innata. Al magistrado no lo ungen o lo eligen desde arriba. Es una cuestión de servicio hacia la comunidad y siempre lo internalicé de esa manera.

-¿Esa vocación tiene raíces en su familia de origen?

-Soy de una familia de clase trabajadora. Mis bisabuelos fueron inmigrantes, humildes, trabajadores. Mi mamá es maestra, se recibió a los 17 años y vino a dar clases a Alto Salvador y fue maestra del doctor Salvador Arnal (camarista y anterior delegado de la Corte) de tercer grado. Mi papá era mecánico. Eso viví en mi casa: empuje para salir adelante y ejemplo de honestidad, trabajo y don de gente. Aprendí a transcurrir la vida no dañando al otro, hacer sin perjudicar a nadie.

-¿Es lo mismo ser jueza en cualquier circunscripción?

-Venir acá (zona Este) fue un desafío personal y familiar, una apuesta a algo nuevo. Yo vine para quedarme y ese fue el primer análisis que yo hice, porque uno debe arraigarse a los lugares. Esa fue una decisión interna personal mía. Yo soy así, apasionada en lo que hago y pongo todo de mí.

-¿Por qué eligió la Justicia penal?

-Se trata de vocación. Siempre me gustó el derecho público, en donde el Estado es una de las partes que intenta resolver los conflictos. Yo soy de hacer y no esperar que hagan, y el derecho público es más proactivo en la solución de los conflictos. Esta vocación de justicia siempre la relacioné con el área penal.

-Pero el derecho penal es una trituradora de carne pobre...

_Y, sí. Tenemos un sistema selectivo que, por ahí, no alcanza a abarcar todos los casos. Pero creo que hay un cambio. La tecnología ha permitido ampliar la investigación de delitos cometidos por grandes grupos económicos o personas de gran poder adquisitivo. Pero sí, es cierto que no podemos salir de esta marginalidad, que pesa y que duele. Y esa criminalidad violenta tenemos que tratar de resolverla no con más derecho penal, sino con más educación, salud, escuela, posibilidades de asenso social y de tener cubiertas las necesidades básicas. No es el derecho penal el que puede solucionar esto.

-Dicen que usted era militante radical en su época universitaria...

-SÍ es cierto. Yo integraba Franja Morada y era miembro suplente del Consejo Superior. Además, antes de entrar al Poder Judicial formé parte del radicalismo. Estaba en la Coordinadora. Siempre en los ámbitos del progresismo. Igual los "ismos" no me gustan. No creo que le hayan hecho bien al país.

-Usted integró el tribunal del último juicio por el caso Bolognezi, el caso más traumático de San Martín. ¿Qué significó para usted?

-Puse un mayor compromiso en el estudio de la causa, una mayor responsabilidad de hacer lo que las pruebas decían que podía hacerse. Fue un estudio exhaustivo, fuera de cualquier influencia y compromiso para lograr el descubrimiento de la verdad. Lamentablemente fue una causa (desde su origen) teñida del rumor. Todos los que se sentaron a declarar, todo lo que aportaron, fue por dichos de terceros y no porque les constaba. Y la única testigo supuestamente directa, no fue creíble porque cambió 8 veces su versión. Por eso así fue el voto mayoritario (de absolución) del juez Ariel Spektor y el mío.

(Vale aclarar que el fiscal de Cámara Fernando Guzzo no había sostenido la acusación y que el juez Eduardo Orozco votó en disidencia proponiendo condenan para Abdo Girala y Carlos Metralleta Pérez)

-Pareciera que cuando la prensa se ensaña con algunas causas judiciales, estas se complejizan...

-SÍ, es cierto. Uno (el juez) es objetivo, pero la repercusión mediática influencia a quienes van a aportar la prueba, al perito, los condicionan subjetivamente. Todos tenemos responsabilidades y los medios tienen la responsabilidad de informar con la verdad y pueden cumplir su tarea en la medida en que se mantengan en los limites profesionales, competentes y técnicos. A veces hay una necesidad de mediatización y venta, que contamina. Es hora de tener mayor responsabilidad social en algunos ámbitos.

-¿Ha influido o le ha afectado ser mujer en su carrera?

-Soy muy poco autorreferencial en esto. A mí siempre me han tratado de igual a igual. Me han mirado siempre igual, de la misma manera que a cualquiera Me he sentido cómoda. Siempre he estado codo a codo con los hombres y ellos me han considerado igual. Ser mujer y ser hombre suma miradas propias del género, que enriquecen.

-¿Qué objetivos tiene como delegada de la Corte?

-En diciembre el doctor Nanclares me ofreció este desafío. Dije que sÍ de entrada. A mí me gusta la política institucional y poder aportar desde la gestión. Desde el control, tratar de revertir los defectos que se traducen en una mala justicia para el ciudadano. El objetivo es acercar la justicia a la gente. Que el ciudadano no nos vea como intocables, ajenos. Que nos vean como personas de carne y hueso. Estamos al servicio de ellos, para eso pagan sus impuestos.

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