Veinte testimonios, veintiocho audiencias y una historia que repara

Por UNO

Por Gustavo De [email protected]

El megajuicio por delitos de lesa humanidad cumplió su primera parte. Ahora, por la feria judicial de invierno, habrá un receso de algo más de tres semanas.

En cuatro meses y medio, se realizaron 28 audiencias y testimoniaron 20 víctimas de la represión ilegal. Cada declaración de los testigos ha sido de un valor extraordinario , por la valentía de quienes repasaron y relataron hechos tristes y terribles como torturas, violaciones, asesinatos y desapariciones, como por lo que significa reconstruir historias que reparan la memoria y la dignidad de quienes padecieron la represión ilegal.

Cumplida esta fase del megajuicio, bien vale una breve selección de frases de los testigos, frases que seguro servirán para comprender la trascendencia histórica de lo que se está juzgando.

“En el D2 los carceleros jugaban al fútbol y yo hacía de pelota” (Carlos Cangemi).

“Íbamos a buscar las respuestas de los hábeas corpus al Juzgado Federal, nadie nos atendía y encontrábamos los papeles colgados en un gancho de carnicería” (Mariú Carrera).

“Las violaciones en el D2 eran sistemáticas y reiteradas. Tengo de ese lugar el peor registro de mi historia, salvo por los compañeros con los que nos dábamos fuerza y nos alentábamos” (Daniel Rabanal).

“Mientras más gente sepa lo que pasó, menos serán las posibilidades de que se repita” (Silvia Ontivero).

“El sistema judicial me interrogó igual que los carceleros. Querían sacarme información y no se preocuparon por mi precario estado de salud producto de las torturas” (Ricardo Damico).

“El D2 fue la representación del horror en este país. Ellos (los imputados) estuvieron en los secuestros y las torturas. Pueden decir dónde están los compañeros desaparecidos” (Graciela Leda).

“Me pegaron muchísimo porque yo no me reconocía en una foto. Hoy es un orgullo que la Justicia me escuche” (Nélida Correa).

“El Poder Judicial decidió contribuir con el aparato de terror. Si el juez le cuida la puerta al violador, también es un violador” (Fernando Rule).

“Me llevaron mugriento, sin dientes, descalzo y con un pantalón de mujer a ver al juez. Y escribieron: ‘No presenta lesión” (Rodolfo Molinas).

“Mi hermano era muy compañero, solidario y de manos abiertas. Era robusto y nos lo dieron consumido” (Oscar Gil, en referencia a Juan Carlos Gil, fallecido como consecuencia de la tortura).

“Me secuestraron con mi beba de 15 días. Los primeros 4 días no me dieron agua ni comida. Por suerte tuve leche para amamantarla y la limpiaba con retacitos de la venda con que me taparon la cabeza” (Ivonne Larrieu).

“Los hombres la pasamos muy mal, pero las mujeres la pasaron peor. Ellas eran hermosas y fuertes, y hoy son más hermosas y más fuertes, aun las que no están” (Alberto Muñoz).

“Es increíble que seres humanos sean capaces de hacer lo que hicieron” (Stella Maris Ferrón, secuestrada junto a su hija de 10 meses).

“La persona uniformada que se aprovecha de gente indefensa, integra el Batallón de los Cobardes” (Guido Actis).

“La sociedad dejó solos a los abogados. Por algo hay 101 abogados desaparecidos” (Haydeé Fernández).

“Para ellos la cárcel fue un frente de combate, para nosotros fue un frente de resistencia” (Guillermo Martínez Agüero),

“De la tortura uno volvía como una bolsa de huesos. Pero la consigna, al margen de las ideas, era: somos todos compañeros. Y todos nos alentábamos” (Oscar Guidone).

“Me emociona estar ante un tribunal con todas las garantías constitucionales. Aquí los imputados pueden defenderse, abstenerse, declarar y apelar, todo lo que no pudimos hacer nosotros” (Roberto Marmolejo).

“No tengo rencor ni odio hacia ellos, tampoco amor. Sólo quiero que escuchen los testimonios” (Silvia Faget, esposa de Santiago Illa, periodista desaparecido).