“Este lugar es tierra de nadie. Hay gente que se mete, usa la cancha y se pone en el descampado a tomar, a consumir de todo y nadie puede decirle nada”, comentó Marcos Méndez, vicedirector del CCT de Tupungato.

Una escuela sufrió tres ataques vandálicos en tan sólo 15 días

Por UNO

Por Alejandra Adi

[email protected]

Más de 10 metros de medianera derribados, todos los vidrios de un aula rotos, los mástiles sin banderas y las macetas tiradas en el medio del patio fueron parte de la escena con la que se encontraron ayer a primera hora los miembros del Centro de Capacitación para el Trabajo 6-205 del departamento. Sin embargo, ser blanco de la inseguridad no es novedad para esta escuela, que en los últimos 15 días sufrió otros dos hechos vandálicos similares y que viene desde el 2013 soportando robos y daños.

“Este lugar es tierra de nadie. Hay gente que se mete, usa la cancha y se pone en el descampado a tomar, a consumir de todo y nadie puede decirle nada”, comentó Marcos Méndez, vicedirector del CCT que se ubica en Belgrano 1650.

A pesar de estar a 500 metros de la rotonda principal del microcentro tupungatino, esta zona conocida como Belgrano Norte parece estar liberada, ya que en los últimos años se han registrado varios robos y daños que no sólo han afectado a los residentes del lugar y a los establecimientos educativos aledaños, sino también a algunos predios municipales, como los recientes hechos vandálicos en el cementerio local, ubicado a pocos metros del centro de capacitación.

“Ahora tiraron abajo un paño de medianera que habíamos empezado a hacer para protegernos. Si ponemos tela, al otro día está rota. Se han cansado de rompernos las luminarias, de robarnos las cerraduras, hace poco hasta nos quemaron el invernadero”, detalló Claudio Brunetti, docente y secretario de esta institución por la que pasan entre 250 y 300 alumnos por día pero que, en total, cuenta con una matrícula superior a las 600 personas.

En esta oportunidad, los malvivientes –se estima que fueron más de uno los que ocasionaron el daño– derribaron un paño de pared para ingresar, rompieron con piedras los vidrios de un aula que también se encuentra en la parte trasera del edificio, dañaron el mástil y se robaron las banderas que habían quedado izadas.

El año pasado les habían robado materiales de los talleres, como esmeriles y llaves, les rompieron cerraduras y habían sido víctimas de otros robos, como el de motocicletas, sobre todo en horario nocturno, ya que hay cursos que se dictan hasta las 23.

Según los mismos vecinos, es poco el control policial que hay en la zona y no es estricto, ya que afirman que en los barrios que están frente a la escuela hay conformadas varias bandas peligrosas.