Mendoza Sábado, 8 de septiembre de 2018

Un grupo de jóvenes llevó su música del barrio a la gran ciudad

Leo Sánchez tiene 30 años y hace 10 que inició su sueño de cantar. En el camino le cerraron muchas puertas pero hoy su banda, Los Wachines, se escucha en Buenos Aires.

"De la calle a Pasión" es un proyecto de reinserción social, a través del cual, la banda de cumbia mendocina Los Wachines llegó a sonar en las radios porteñas y a cantar en Pasión de sábado, el programa que emite América.

La música fue el medio que le dio a cada uno de los integrantes una nueva oportunidad de salir adelante y, en algunos casos, de alejarse del camino delictivo.

Todo empezó hace 10 años cuando Leo Sánchez (30) decidió ir en pos de su sueño de vivir de la música. Empezó solo, cantando sobre pistas y sin banda. La vida no le fue fácil y mucha gente le cerró la puerta en la cara.

"Tuve que lucharla siempre solo y tener un montón de trabajos para poder alimentar la música. Entre toda esa lucha tuve muchas bajas que me llevaron a delinquir y a hacer cosas que no están en el marco de la ley", manifestó el joven.

Oriundo del barrio Espejo, de Las Heras, contó que le fue cada vez fue más difícil, estuvo en situación de calle y tres veces en la cárcel. Indicó que su vida se convirtió en un círculo vicioso, hasta que un día lo fue a visitar uno de los chicos que hoy es el baterista de la banda, Iber Calívar.

"Me dijo que tenía talento, que tenía que salir", señaló.

"Entonces hice la promesa que iba a salir del penal, íbamos a hacer una banda que se llamara Los Wachines e íbamos a llegar a los grandes escenarios... y así fue", añadió.

Hace 1 año y 8 meses empezó este sueño, que a inicios de este 2018 empezó a tomar forma cada vez con más fuerza.

"Empezó en la calle, somos una banda de barrio que venimos haciendo cosas hace tiempo. La banda es todo, es la familia, es un sueño", afirmó.

Hizo hincapié en que la meta de la banda es llevar la cultura de Mendoza a todos lados y que la reconozcan, porque "hay mucha gente talentosa en la provincia", dijo.

"El mendocino es conservador y hasta un poco ortodoxo. Está arraigado a sus ideas, pero nosotros pensamos que la cumbia de barrio, que muchos llaman villera, es música local, es música de todos. Además, permanentemente nos ponemos al nivel de las bandas de Buenos Aires y lo hemos demostrado", expresó.

De la mano del reconocido artista mendocino Javier Segura empezaron a trabajar para llegar a Buenos Aires.

El 11 de agosto les marcó un antes y un después, porque vieron su sueño más concreto que nunca. Pisaron el escenario que no pisa cualquier banda de cumbia y salieron por canal América, como dicen ellos, "para todos los barrios bajos de Mendoza".

"Cuando llegamos éramos 'los pibitos del pueblo'. Pero después del show nos empezaron a tratar diferente y nos invitaron a las oficinas. Los productores se empezaron a fijar en la cultura mendocina", dijo con una amplia sonrisa.

"Por ser de la provincia no te dan cabida y para que nos den bola tuvimos que ir a Capital Federal y así demostrarles que estamos a la altura", remarcó.

Las redes explotaron y aún les llega el cariño del público. Pero no se olvidan de dónde vienen, y con su música tratan de llegar a los más vulnerables.

"Muchas veces pasamos por situaciones de baja y por eso tratamos de ayudar. Un ejemplo fue en varios eventos que se hicieron para el Día del Niño, e inclusive hemos participado en Chile", señaló.

Primero fueron acogidos por el aplauso del país trasandino, y después, con el tiempo, llegaron al público de su "barrio, de su Argentina querida".

Los Wachines viajaron a Chile y participaron de Teletón, que es un evento benéfico televisivo realizado anualmente.

"Pudimos ayudar a los chicos discapacitados que sufren de graves problemas de salud y encima estuvimos frente a 25.000 personas", detalló.

Leo de Los Wachines, como lo conocen, resaltó que como grupo musical no quieren hacer apología del delito, sino transmitir un mensaje positivo.

"Contamos historias de amor, de barrio, lo que siente una persona de barrio. Queremos que se muestre una vida sin violencia. Además, si le vendés a los pibes una película que no es, los chicos lo van tomar y van a actuar de esa manera", concluyó.