Mendoza Domingo, 21 de octubre de 2018

Un banco escolar para evitar los problemas de columna

Fue pensado y diseñado por Pablo Valdivieso y Raúl Barón. El mobiliario actual provoca los principales inconvenientes cervicales

"Veo a muchos chicos, alumnos de primaria, secundaria y universidad que vienen con problemas de columna -desviaciones, dolencias cervicales o lumbares- y al momento de investigar el origen del problema, me doy cuenta de que el mobiliario escolar es perjudicial para la salud", explicó Pablo Valdivieso (48), kinesiólogo especialista en postura, que diseñó un banco dinámico postural con la intención de insertarlo en el sistema educativo.

La idea le surgió a Pablo desde hace bastante tiempo (hace 10 años que se especializa en postura), cuando comenzó a ver cada vez con más frecuencia a chicos jóvenes con problemas de columna que repercuten en otras molestias, como fuertes dolores de cabeza. Sin embargo, recién hace un año, luego de encontrar un aliado que lo ayudó a plasmar su idea, pudo convertir su proyecto en realidad.

El banco diseñado por el kinesiólogo consiste en una silla separada del pupitre, ambos con un sistema reajustable que permite acomodar la posición de ambos elementos a la necesidad de la persona (ver diagrama).

"Actualmente, se usa el mismo banco en primer grado de la primaria, con chicos de un metro y medio de altura, y en el último de la secundaria, cuando los alumnos pueden medir hasta 1,90. Lo lógico sería tener un mobiliario adaptable a cada persona para que los chicos no estén torcidos cinco horas por día, 17 años de su vida, provocando trastornos que después trato yo", manifestó Pablo.

Por ese motivo, junto con Raúl Barón (64), que es quien transformó la idea en realidad, decidió hacer bancos de tres tamaños: uno chico para niños de hasta 7 años, uno mediano para los de 7 a 14 y uno grande para mayores de 15 años.

"Con esto podríamos evitar muchas complicaciones porque los padres mismos me los traen después de hacer resonancias, radiografías, consultas con los médicos y darles medicamentos por las dolencias", detalló.

Falta la automatización

Uno de los principales inconvenientes, según Valdivieso, es que el cuerpo se acostumbra a las malas posturas, producto de pasar muchas horas del día sentado en un banco incómodo, lo que hace que después cueste corregir.

"El tema es luchar contra el automatismo de estar mal sentado. Los músculos se acostumbran a una posición, pero si a un niño le explicás cómo es y le das la herramienta, lo engancha rápido y no va a tener más problemas", aseguró.

Lo mismo sucede con los profesores, que pasan largas horas dando clases y corrigiendo exámenes en bancos similares, por lo que también pensaron en hacer un banco más grande y con mayores comodidades para ellos.

Insertarse, lo más difícil

El problema con el que se enfronta Valdivieso es que tanto en los colegios privados como en los públicos es complicado ingresar. De todas maneras, junto con Barón, confía en que una vez que los empiecen a pedir, todos los padres querrán lo mismo para sus hijos.

"No pretendo que cambien todo de la noche a la mañana, pero aquellos que se van rompiendo, que son el 5% anual, podés ir cambiándolos y armar un curso completo con los bancos nuevos. Se rompieron 30 bancos en toda la escuela, bueno, armemos un curso con esos 30 bancos dinámicos y adaptables a cada persona", explica el profesional.

Sin embargo, por el momento, no pudo lograr que las instituciones acepten cambiar su mobiliario. En la Dirección General de Escuelas, por ejemplo, la respuesta fue que generalmente los pliegos para las licitaciones vienen siempre de la misma manera y es difícil modificarlos.

"El modelo de negocio se alía con talleres o con las mismas fábricas que hacen los bancos. Les daríamos el conocimiento y la dirección técnica, para que fabriquen tanta cantidad. El valor agregado de lo que te ahorrás y prevenís es incalculable", continuó.

Mayor resistencia

Pablo se asoció con Barón, quien siempre le hizo las camillas para su consultorio y fue quien interpretó la idea para plasmarla en la realidad.

Justamente Barón, explicó porqué los bancos son más resistentes que los actuales: "Está todo construido en caño estructural de 1,6 milímetros, que aguantará todo lo que el alumno pueda hacer. Sabemos que en los colegios a fin de año tenemos un gran porcentaje de destrucción, y es por la calidad del material que se usa. Acá evitamos soldaduras al usar caños doblados, ya que cuando se sueldan, se deforma el material y no resiste".

Además, aseguró que están pensando en un nuevo modelo de silla universitaria, que tendrá otras características, pero también será adaptable y regulable.

"Es un sistema muy simple, sin trabas especiales que puedan complicar, ni desarrollo o elemento complejo. Cuando sea accionada por los alumnos se puede remplazar la madera y el banco queda intacto. Incluso la madera se puede dar vuelta y entonces tiene doble vida", cerró Barón.

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