Están en la Catedral de Loreto, la Sagrada Familia y la parroquia de la Candelaria, que también cuenta con lugar para urnas. Ayer el Vaticano anunció la prohibición de arrojar restos de incineraciones por el aire o en la tierra y de tenerlos guardados

Tres iglesias locales tienen fosas para depositar cenizas

Por UNO

Una nueva instrucción del Vaticano, enviada con el visto bueno del papa Francisco, prohibió tanto la dispersión en el aire, en la tierra o en el agua, y también la conservación en el hogar de las cenizas de los cuerpos cremados. En Mendoza existen tres parroquias que tienen cinerarios y sólo una que posee columbario, espacios destinados a la colocación de cenizas.La Santa Sede anunció a través de una Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe: "Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas de los difuntos".La nueva norma, que afectará a quienes apliquen al pie de la letra las doctrinas del Vaticano, rechaza la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, piezas de joyería o en otros artículos "teniendo en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación".En Mendoza existen tres cinerarios -fosas comunes donde se depositan las cenizas de los difuntos de manera irrecuperable- y un columbario, que es una especie de pequeño nicho donde se coloca la urna y puede ser retirada cuando el familiar del difunto lo desee. La Catedral de Loreto, en la ciudad de Mendoza; la Sagrada Familia, de Guaymallén, y la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, de Maipú, son las únicas iglesias donde los fieles pueden depositar las cenizas de sus allegados en fosas comunes, mientras que la última de las mencionadas es la primera y única que posee un columbario."Los que creemos en la resurrección de Cristo descubrimos en ese acto que la muerte fue vencida. La obra de enterrar nos hace pensar que tenemos un futuro más allá de la vida", explicó el padre Miguel López D'Ambola, de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria.En la iglesia maipucina de la que él está a cargo, desde que inauguraron el cinerario y el columbario hace poco menos de seis meses, unas 150 personas depositaron los restos de sus familiares.Para hacerlo, debieron llenar un corto formulario, sobre todo, en el caso del cinerario, ya que las cenizas caen en una fosa común y son irrecuperables. En el columbario, en cambio, pueden ser retiradas o en caso de no querer mover la urna de allí puede renovarse el espacio cada 10 años. En cuanto al costo, lo único que se les pide a los fieles es una colaboración sin piso ni tope que en el caso de no poder ser otorgada no representa un inconveniente y las cenizas serán igualmente recibidas."La nueva instrucción del Vaticano confirma la fe en la resurrección. Esta será una práctica que nos retrotrae el principio de la Iglesia, cuando existía el camposanto, es decir que compartía el espacio con el cementerio", prosiguió López D'Ambola. El mensaje de la IglesiaCon esta nueva instrucción, en la práctica, quedan absolutamente invalidados los pedidos para que las cenizas sean arrojadas a ríos, mares o estadios de fútbol, así como guardarlas en las tradicionales urnas hogareñas.En un texto que ratifica la preferencia de la "sepultura de los cuerpos porque con ella se demuestra un mayor aprecio por los difuntos", el Vaticano dispuso también: "En caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias"."Cuando razones de tipo higiénicas, económicas o sociales lleven a optar por la cremación, esta no debe ser contraria a la voluntad expresa o razonablemente presunta del fiel difunto. La Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, ya que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo y por lo tanto, no contiene la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo", agrega la nota que lleva la firma del cardenal alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación.La nueva norma que fue aprobada por el Santo Padre en una audiencia de marzo pasado, sólo admite la "conservación de las cenizas en un lugar sagrado, porque puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana".Por esas razones, la instrucción divulgada ayer ratifica: "No está permitida la conservación de las cenizas en el hogar". "Las cenizas tampoco pueden ser divididas entre los diferentes núcleos familiares y se les debe asegurar respeto y condiciones adecuadas de conservación", pide para el futuro. A través de la instrucción titulada Ad resurgendum cum Christo (Para resurgir con Cristo), el Vaticano refuerza además: "Siguiendo la antiquísima tradición cristiana, la Iglesia recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados".La nueva instrucción recuerda también que esa práctica "favorece el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda a comunidad cristiana, y la veneración de los mártires y santos".Tras la publicación de la Instrucción, Müller recordó: "La Iglesia recomienda insistentemente la sepultura y pide la conservación en un lugar sagrado de las cenizas, frente a un contexto en el que el Vaticano reconoce que la cuestión de la cremación registró un significativo desarrollo en los últimos decenios".Hasta hoy, las cremaciones estaban reguladas a través del punto 3 del canon 1.176 del Código de Derecho Canónico, que no niega la cremación "a menos que esta no haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana", pero a pesar de la que la práctica "se extendió notablemente", según el cardenal alemán.