Mendoza Lunes, 17 de septiembre de 2018

Trabajo en los penales: 2.076 presos ya facturaron $1 millón

Son los internos que en la actualidad están empleados en los distintos talleres productivos de las cárceles

Un vino mendocino generado en una viña escuela, calzado reciclado, aberturas de madera y muebles de hierro. Los internos de penales mendocinos diversifican cada vez más su producción en las cárceles, y si bien es poco lo que le retribuyen al Estado con eso, la impronta es que se capaciten y valoren su trabajo. Por eso en la actualidad tienen hasta relojes biométricos que controlan quiénes trabajan o no en los talleres.

Según datos oficiales de la Unidad de Producción Penitenciaria, de 550 internos que trabajaban en el 2014 el número creció a 2.076 hasta el viernes pasado. Con la producción de esos internos ya se facturó más de $1.000.000 en lo que va del año.

La cifra de presos dedicados a distintas labores significa hoy el 43% de la población carcelaria y en ese notable incremento seguramente impacta la obligatoriedad de tener que trabajar para aquellos internos que ya hayan cumplido más de la mitad de su condena y pretendan acceder a algún beneficio carcelario, como son por ejemplo las salidas transitorias.

Con una etiqueta diseñada para la ocasión se lanzó el jueves pasado el proyecto "Alafuerte: amor a la libertad", una viña escuela que se levantará junto al penal de Almafuerte con la idea de que los mismos internos trabajen allí y produzcan su propio vino. La iniciativa del enólogo Marcelo Pelleriti supone que esa labor se desarrolle en 5 hectáreas de esa zona de Luján.

Pero ese no es el único proyecto en el que trabajarán.

Hoy, a poco más de un año y medio de aquella frase del gobernador Alfredo Cornejo "Queremos terminar con las cárceles de máxima ociosidad", hay 3 niveles de trabajo: el de maestranza (antiguamente llamados fagineros) encargados de la limpieza de las penitenciarías; el de mantenimiento, en donde hacen tareas de plomería o electricidad para el servicio; y el de producción propiamente dicha, en donde de lunes a viernes y en doble jornada realizan desde calzado de trabajo y zapatillas con material reciclado hasta muebles y objetos de herrería.

"Tenemos algunas empresas privadas que colaboran e incentivan este último anillo productivo como son Pierandrei, para los que se hacen premoldeados de hormigón, Calzados Cuyo, para los que se produce calzado de seguridad, y la empresa Zinca, que hace zapatillas recicladas, quienes para darle valor agregado a sus productos incorporan a personas privadas de la libertad en el penal de San Felipe. Pero también hacemos aportes al Estado, ya llevamos más de 1.000 juegos de sábanas para el Hospital Central que se facturaron en unos $340.000, y 300 más para el Gailac, hacemos ambos de cirugía y en breve empezaremos a reparar los rezagos del Central, como son camas y sillas de ruedas", puntualizó Juan Pablo Rodríguez, jefe de la Unidad de Producción Penitenciaria.

La tarea y las faltas se registran

Tal y como se hizo en varias áreas de la Administración Central y hasta en las mismas escuelas estatales, el Gobierno también decidió implementar relojes biométricos en los talleres productivos con el objetivo de registrar la asistencia.

"Para terminar con el mito de si trabajan o no se colocaron esos relojes en los distintos talleres, con lo cual se incentiva la asistencia y se concientiza en esto de que si quieren cobrar por lo que hacen tienen que demostrar que trabajaron", amplió Rodríguez.

Debido a que los internos perciben una remuneración según si trabajan en algún bien para el Estado o si lo hacen para una empresa privada, el sistema también sirve para registrar no sólo quién trabaja sino también el flujo que puede haber de un taller a otro. Como su trabajo es a destajo, ellos cobran recién cuando se venden los productos que elaboraron.

"Nosotros toleramos 5 faltas salteadas y sólo 3 consecutivas, si las exceden se los retira del taller y comenzamos a ver qué pasa, porqué no están yendo a trabajar y lo informamos", concluyó el titular de la Unidad de Producción Penitenciaria.

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