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En los 7 allanamientos realizados el último mes, ninguna de las gomerías cumplía con el requisito que exige la Administración Tributaria Mendoza (ATM) para funcionar como tal, que es un facturero de compra-venta de bienes usados a consumidores finales. En ese facturero deben figurar los datos del comprador que es el titular de la gomería y éste además debe tener una copia de CUIT, CUIL o DNI de la persona a quien le compró las ruedas.
“Como ninguno lo tenía se hace un acta de constatación y luego si se trata de la primera infracción se lo clausura por 4 días y se lo multa con sumas que van de los $1.000 a los $3.000. Si hay reincidencia se duplica todo, el tiempo de clausura y el monto de la multa. También se le pueden embargar bienes por el cobro de Ingresos Brutos, pero no se llega al cierre definitivo del negocio porque no se le puede prohibir el derecho a trabajar”, puntualizó Claudio Gil, titular de ATM. Es decir que si el dueño de una gomería incurrió en esta irregularidad, necesitará adquirir el facturero y pagar la multa para reabrir su local. De hecho dos de las gomerías allanadas a fines de mayo y principios de junio ya funcionan normalmente. Por su parte, los inspectores comunales deberán corroborar que el comercio cuente con la habilitación municipal. “Si tiene la habilitación para funcionar en el lugar en que están y realizan la actividad que está autorizada, por ejemplo reparación y compra y venta de ruedas nuevas y usadas, para la Comuna están en regla y hasta ahí llega el control municipal. Determinar si es lícita o ilícita la procedencia de la mercadería o cómo la obtienen no nos compete a nosotros”, confirmó Juan Kohn, secretario de Gobierno de Guaymallén, de quien depende el comercio. El datoMultas benévolas. Si un negocio reincide en no tener sus factureros, ATM duplica las multas, pero ellas podrían pagarse fácilmente con la venta ilegal de dos ruedas.



