Unas 150 personas se reunieron frente al nosocomio en reclamo de mejoras en el sistema de salud del departamento. Luego cortaron la avenida 25 de Mayo.

Siguen los reclamos por las falencias en el hospital Illia, de La Paz

Por UNO

“Salvo que el bebé se te esté cayendo entre las piernas, te mandan a parir a otro lado”. Celeste está esperando para conseguir un turno para realizarle un control de “niño sano” a su hijo menor, de un año, en el hall del hospital Arturo Illia, de La Paz.

“Acá traés a tu hijo sanito y te lo llevás enfermo. Lo tenés que tener toda la mañana para conseguir un turno”, dice, y sólo será atendido los martes a la tarde o los miércoles a la mañana “y si tenés varios hijos, sólo te atienden a uno por día”, remarca.

Celeste espera con paciencia en el hall en donde el lunes 19 a la madrugada murió Nicolás Pedernera. El hombre se desvaneció en su casa, ubicada a no más de 10 cuadras del hospital, debido a la falta de oxígeno provocada por un cáncer en los pulmones que había sido descubierto hace un año. La ambulancia no llegó a buscarlo “por falta de combustible” y un patrullero realizó el traslado, después de la desesperada insistencia de su familia y de que Lucas, uno de sus hijos, corriera con él en brazos durante cinco cuadras. Ayer a la tarde unas 150 personas se reunieron frente a la puerta del hospital y luego cortaron la avenida 25 de Mayo en reclamo de mejoras en el sistema de salud del departamento.

La muerte de Pedernera motivó que la directora del Arturo Illia, Claudia Terranova, fuera removida de su cargo por el propio gobernador Francisco Pérez. Ayer en lo formal ese cargo todavía estaba acéfalo aunque ya se sabía que el designado sería el médico paceño Edgardo Giménez, actual responsable de Área de Salud del departamento. “Es bueno que sea un profesional local, porque podés hablar con él y conoce las necesidades de la gente”, dice Ángel Pedernera, uno de los hermanos del fallecido Nicolás.

Pero la supuesta falta de combustible para las dos ambulancias que están operativas en el hospital no es la única carencia. Apenas fue el detonante. “No funciona el laboratorio, tampoco te podés hacer radiografías y no hay  traumatólogo. Yo tengo una vecina que estuvo 15 días con su mano fisurada”, cuenta otra mujer que espera ser atendida.

Marcelo Olmedo, que se encarga por ahora de la administración del Illia, cuenta que “en este mismo momento estamos acordando con la estación de servicio local del Automóvil Club para abrir una cuenta corriente y poder asegurar así la provisión de combustible”, para evitar que un caso como el de Pedernera vuelva a ocurrir.

“Pero estas fallas del hospital no son sólo responsabilidad de esta gestión, son carencias históricas”, dice Ángel Pedernera. “Yo perdí a una hija hace 27 años y esa vez no me animé a hablar, pero ahora no puedo más, aun  cuando esto nos cueste que nos miren mal cuando vamos al hospital”, dice, y ejemplifica: “Lucas –el muchacho que cargó en brazos a su padre moribundo– fue ayer a pedir hierro en comprimido por 30 unidades para su  mujer embarazada y le dijeron que no había y que nadie se muere por no tomarlo. Lo trataron así porque denunciamos esto”. Para que el hospital de La Paz esté en estas condiciones se conjugan varios factores. Son pocos los médicos que quieren trabajar allí porque ganan casi lo mismo que trabajar en un hospital de la ciudad capital y pierden cuatro horas en viajes que en la ciudad podrían aprovechar para atender en forma particular. Además “hay falta de gestión y muy poca vocación de servicio”, dice Pedernera.

La familia estuvo ayer en la sesión ordinaria del Concejo Deliberante y relataron lo que les tocó vivir y pidieron soluciones, “pero dicen que ellos no tienen nada que ver”, sostiene Ángel. “Sabemos que la salud no es un tema  municipal, pero ellos son nuestros representantes y deben estar al frente de los reclamos para solucionar las necesidades”.