Por Cecilia [email protected]
Esta vez, el Gobierno decidió que para ser director de la fiesta no hace falta tener experiencia en el rubro. “Antes se les exigía experiencia de conducción en celebraciones anteriores o, al menos, departamentales. Ahora sólo pedimos que estas personas hayan encabezado algún evento de igual magnitud, no necesariamente una fiesta vendimial”, dijo el coordinador de Vendimia por parte de Cultura, Ricardo Morales. Esta concesión les permitió sumarse a la convocatoria, por ejemplo, a Francisco Carrasco (director de actores en Te miro, Vendimia de colores, de 2012, y actor y protagonista de la película Road July) y a Alejandro Scarpetta (director de la Bendición de los Frutos en el mismo año).
Con sus sobres cerrados, los equipos confluyeron ayer en la apertura pública de aquéllos en el Ministerio de Cultura, fiscalizada por el escribano general de la Provincia, Guillermo Amaya. Algunos mendocinos que ya son sinónimo de Vendimia –como Rafael Golondrina Ruiz, Vilma Rúpolo y Alejandro Conte– están entre quienes se presentaron. También se sumaron Pocho Sosa, al igual que el año pasado, aunque envió a una mujer en su lugar, y Roberto Torres, quien dirigió fiestas en Luján de Cuyo.
Esta primera instancia tendrá su continuación dentro de diez días, cuando se darán a conocer los elegidos por el jurado para pasar a la segunda parte del proceso, quienes tendrán la chance de defender sus creaciones argumentales, musicales, coreográficas, teatrales y técnicas sobre la tradicional puesta local. De allí saldrá el director del Acto Central.
Reclamos
No hubo sobresaltos en el procedimiento, pero la reunión de equipos fue un entorno propicio para deslizar algunas críticas. En general, todos trabajan en sus proyectos de guión y puesta en escena desde hace varios meses, por lo que muchos entendieron que hubo poco tiempo para adaptarlos a las condiciones específicas requeridas en las bases del concurso, ya que entre el anuncio de la convocatoria hasta la apertura de sobres transcurrieron sólo 23 días. Después, según les manifestaron a las autoridades culturales en el acto, los postulantes desconocían quiénes eran los miembros del jurado que los evaluarían. En la mesa estaban cinco Carlos Ábrego (Cultura), Daniel López (Cultura), Verónica Lagiglia (Asociación de Actores), Graciela Ruiz (Asociación de Profesionales de la Danza) y Elizabeth Martínez (Reina Nacional de 1980 y miembro de la comisión de ex reinas). Para reparar la situación, desde el ministerio se comprometieron a organizar en los próximos días una reunión entre los postulados y todos los designados para examinarlos.“Fue escaso el tiempo que les dieron a los equipos desde la apertura del concurso. Como nosotros, hay gente que está trabajando desde hace meses, pero nos encontramos con sorpresas que cambian todo el concepto de una puesta, como la obligación de usar los cerros. Otro ejemplo es la obligatoriedad de colocar un escenario giratorio que sostenga a un grupo musical, que tiene que tener como mínimo de 15 metros de diámetro. Si vos creaste una puesta con un diseño escenográfico específico y te encontrás con estos requisitos, tenés que modificar todo”, opinó Golondrina Ruiz, quien desde los 19 años está involucrado en la fiesta mendocina como actor, guionista y director, esto último en 2003. Y, sobre el jurado, Roberto Torres consideró: “Sería bueno que, así como te piden que te ajustes a determinadas condiciones, respondan con la misma exigencia”.
Lo que tienen los sobres Diferencias de concepto al margen, todos acudieron a la apertura de sobres con la misma expectativa. Y si bien no siempre los nombres de los grupos coinciden con el título de la fiesta vendimial que proponen, un paneo de los siete equipos aporta pinceladas de las ideas barajadas para el próximo Acto Central.El sobre Nº1 fue el del grupo “Amigos del vino”, cuyo director es Alejandro Scarpetta (durante esta misma gestión dirigió la Bendición de los Frutos); el segundo fue el de “Xumec, Hijos del Sol”, de Francisco Carrasco; en tercer lugar, “Anfitrión de cosechas”, de Alejandro Conte; el cuarto sobre fue el de “Herencias de amor”, de Roberto Torres; el quinto, de “Cuyanitos”, de Vilma Rúpolo; el sexto de “Cuyun-che, en el nombre del vino”, de Golondrina Ruiz, y por último, “Sueño de pioneros”, de Pocho Sosa.
Por la instancia del proceso que se atraviesa, poco fue lo que los realizadores pudieron aportar sobre sus guiones y puestas en escena. El más aventurado fue quizás Golondrina Ruiz, quien adelantó: “Tomo al anfiteatro como un relator de la historia vendimial y justifico su presencia en nombre del vino, que es para lo que fue creado”.
Alejandro Conte habló de innovaciones tecnológicas. “Hay innovación en lo técnico y lo estético. Lo coreográfico y lo actoral están equilibrados. Combinamos cajas lumínicas con otros elementos que van a llamar la atención. Esperamos que nos elijan”, soltó risueñamente el actor y director.



