Por Gonzalo Conticonti.gonzalo@diariouno.net.ar
La empresa fue clausurada por un decreto de la Municipalidad de Maipú. La proliferación de moscas, que comenzó a notarse en el 2000, había tornado insostenible la situación de la firma.
Serán sacrificadas más de 100 mil gallinas de la Avícola Brugnoli

Luego de quince años de idas y vueltas, con varias batallas judiciales libradas, la Municipalidad de Maipú decretó la clausura de Avícola Brugnoli por incumplir con las medidas sanitarias exigidas. Se atendió así un reclamo de los vecinos de Luzuriaga, ya que con el paso del tiempo la cantidad de moscas, producto de los desechos generados por la empresa, fue en aumento y la situación se tornó insoportable.
No es nueva la disputa judicial entre Brugnoli y el Municipio. La historia comenzó en el 2000, cuando se comenzó a poblar una zona que en principio era industrial . Entonces los vecinos empezaron a quejarse por los insectos y olores que producía la avícola.
Ahora, por el desalojo, se secuestraron casi 100 mil gallinas, que serán sacrificadas, ya que no tienen controles sanitarios desde hace tres meses. Además, quedarían sin empleo 9 trabajadores que estaban fijos en la empresa y otros 40 que trabajan por cooperativa. El intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, se comprometió a “solucionar la situación de los nueve trabajadores” .
Las acciones del municipio contra la empresa fueron impulsadas por los reclamos constantes de los vecinos, dado que cada vez hay más moscas. Fernando, del barrio Luzuriaga, explicó: “No tenemos nada contra la empresa, pero va contra la realidad que vivimos los vecinos, que estamos plagados de moscas. Es un sufrimiento que genera mugre y es insoportable”.
Discutiendo con los dueños de la empresa, agregó: “Hace 20 años me mudé al barrio y la situación no era la misma, empeoró en los últimos tres años. Yo no tengo la culpa de que ustedes hagan mal las cosas”.
La que recogió el guante fue Tatiana Brugnoli, hija del fundador de la empresa, quien aseguró que la avícola es constantemente controlada por el municipio y Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), por lo que es imposible que no cumpla con las reglamentaciones sanitarias.
Sigfrido Brugnoli, dueño y fundador de la empresa, contó que en el 2001 firmó un acta acuerdo y la comuna se comprometió a conseguirles un terreno, encargarse del traslado y concederles la suma de U$S500 mil. “Nunca cumplieron, cada vez que iba a la municipalidad me decían que no había plata. Ahora, porque no tengo copia de los papeles, me dicen que nunca los firmé”.
Efectivamente, Bermejo asegura que la empresa nunca firmó ese acuerdo y que eso “consta en los legajos de la investigación”. Luego de varios años de una relación tirante, a lo que se suma que desde 2011 la situación con las moscas se agravó, en febrero último la municipalidad decretó un emplazamiento por 6 meses para el despoblamiento.
“No vinieron nunca y no nos permitieron pasar en inspecciones municipales. Lo comunicamos a Senasa, que retiró la inspección sanitaria del establecimiento y desde setiembre que no hay controles sanitarios. Por eso se pidió el despoblamiento y la faena sanitaria de las gallinas”, explicó Bermejo.
El intendente asegura que hay entre 12 y 15 mil personas afectadas y que la zona está en emergencia ambiental. “El establecimiento podría seguir, pero haciendo las cosas bien y, si en 14 años no hubo un solo movimiento, es porque no hay inversión”.