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Florencia Olguín (16) dio a luz a dos varones en un banco de la plaza Independencia. Su mamá y una señora la ayudaron. Los mellizos se llaman Gastón y Tiago.

“Sentí que me bajaba algo, mi mamá se fijó y estaba saliendo el bebé”

Por Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar

Florencia Olguín (16) acompañaba a su madre al trabajo. La mujer, de 34 años, cuida de noche a una anciana a pocas cuadras de la plaza Independencia. A Florencia le dolía mucho la cintura, pero ambas pensaron que se debía al peso de la panza, que cargaba a dos bebés sietemesinos. Todavía no era la fecha de parto, sin embargo, la joven madre comenzó con contracciones.

“‘Mamá, no doy más. Se me salió algo, no puedo caminar’, me dijo mi hija y vi que era la cabeza del bebé que ya estaba afuera. Entonces pedí ayuda y se acercó una señora de unos 40 o 50 años, que me dijo: ‘Mamita, vamos a tener que hacer este parto de a dos’. Nos echamos perfume en las manos y recibimos al primero, que ya tenía la cabeza prácticamente afuera. Después apareció un muchacho y nos prestó un cuchillo que tenía en el auto y atamos el cordón y lo cortamos. Ahí nomás vino el otro bebé, pero al revés, con los piecitos para adelante. Todavía no puedo agradecerle a la mujer que me ayudó, una mujer muy buena y amable. No le sé ni el nombre, pero sí me enteré que hoy (por ayer) pasó por el hospital para ver cómo estaba mi hija”, relató a UNO la corajuda abuela, Elizabeth Olmos. Los pequeños evolucionaban ayer favorablemente en Neonatología del hospital Notti, aunque aún no les han retirado el respirador. Se llaman Gastón y Tiago. Tienen una hermana mayor, Abigail, de un año y diez meses. Muy tranquila en la maternidad del hospital Luis Lagomaggiore, Florencia espera recibir hoy el alta médica para ir a ver a sus pequeños. Segunda de 5 hermanos, la joven madre no es la primera que da a luz mellizos en su familia. “Por parte de mis abuelos maternos casi todos tuvieron mellizos y ahora me tocó a mí”, dijo entre risas. Ella cuenta su historia con timidez y simpleza: “Esa noche sentí que me bajaba algo, mi mamá se fijó y era que ya estaba saliendo el bebé. Era chiquitito. Los dos son chiquititos (nacieron con poco más de 1,300 kilos cada uno). Yo estaba tranquila, aún en el banco de la plaza. No me dolió nada. Bueno... las contracciones nada más. Trataba de que todo saliera bien, lo más importante era que los bebés estuvieran bien”. Florencia no trabaja fuera de casa y por ahora abandonó sus estudios secundarios. Vive en Guaymallén con el papá de los mellizos, Jonathan Ríos (19).

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