Mendoza Lunes, 21 de noviembre de 2016

Se podrá medir la sanidad de los espacios acuáticos de Mendoza

La Universidad Maza desarrolló un protocolo que está disponible para instituciones y particulares.

Un protocolo para evaluar la contaminación de ambientes acuáticos fue desarrollado por un equipo de investigadores del Laboratorio de Genética, Ambiente y Reproducción (Genar) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Ambientales de la Universidad Maza.

El estudio utiliza una forma simplificada que analiza biomarcadores de exposición y efecto que pueden identificarse y medirse en los peces, ya que estos son particularmente blancos de contaminación y desarrollan alteraciones a nivel celular, subcelular, genético y bioquímico. Estos animales pueden alertar tempranamente de problemas que luego tomen dimensiones severas e irreversibles.

"Existe la necesidad de conservar estos espacios en un estado adecuado pero para ello se precisa el conocimiento del estado ecosanitario y la determinar el riesgo ecológico por contaminación. Se trata de un proceso de evaluación integral, que provea de buenos argumentos al proceso de toma de decisiones ambientales", explicó María Evangelina Palma Leotta, al frente de la investigación.

Los pasos

El proceso comprende en primer lugar una caracterización general y geográfica del lugar en estudio que describa la geomorfología, hidrología, la identificación de procesos contaminantes. También el escenario humano y ecológico.

Luego se establecen criterios para la selección de especies para el biomonitoreo, se buscan antecedentes de efectos en especies seleccionadas y se observan los disturbios antropogénicos, es decir, causados por las actividades humanas.

Posteriormente, se procede a la estimación del riesgo a partir de la caracterización de las rutas de exposición y un análisis de la contaminación ambiental con muestras y programas analíticos.

Para finalizar se analizan los resultados y se efectúan las conclusiones y recomendaciones correspondientes.

"El objetivo es que si hay sospecha de contaminación se pueda actuar. Está disponible para uso público, es decir cualquier investigador puede tomarlo, ya que es una propuesta independiente", aclaró la investigadora.

Ambientes naturales

Este protocolo fue aplicado por primera vez a finales del 2012 en el embalse El Nihuil, en San Rafael, luego de una mortandad masiva de peces. "En esa oportunidad se identificaron diversas fuentes de contaminación como zonas de cultivo, industrias, asentamientos urbanos aledaños. Se seleccionó como especie para biomonitoreo a la perca criolla (Percichthys trucha), pez nativo abundante en toda la región Sur de Argentina. Se determinaron biomarcadores histopatológicos y genotóxicos de base para la especie y se testeó la presencia de plaguicidas en sus tejidos con resultados negativos", explica un informe de la universidad.

Laguna Llancanelo

En este lugar se aplicó el protocolo y se identificó la existencia de zonas de cultivo y los asentamientos urbanos con drenaje residual de contaminantes hacia la laguna; la explotación minera (pila de desechos de uranio) y la explotación petrolera en la reserva; la producción de bovinos y caprinos en la reserva; la introducción y expansión de especies exóticas como el tamarindo (Tamarix gallica), la liebre europea (Lepus europaeus) y el jabalí (Sus scroffa) y la disminución de la superficie de agua de la laguna por derivación de afluentes.

"Se identificó como la problemática más relevante la disminución y pérdida de hábitat para especies aviares de importancia debiendo proteger la cantidad de agua que debería llegar a la laguna como primera instancia", agrega el estudio.

Hoy se continúa trabajando en la caracterización de este ambiente utilizando geotecnologías para identificar la constitución y dinámica ecosistémica y poner en valor los recursos que ofrece esta reserva con la finalidad de mejorar las estrategias de conservación.

Esta reserva natural situada en el departamento de Malargüe tiene 65.000 hectáreas y se ubica a 1.300 metros sobre el nivel del mar. Ha sido declarado sitio Ramsar por su alto valor ecológico. Ramsar es la abreviación de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas que protege dichos lugares.

Es un oasis que alberga la mayor cantidad de avifauna de Sudamérica (cerca de 150.000 individuos pertenecientes a 74 especies de aves acuáticas) destacándose entre ellas el flamenco común. También conviven una gran biodiversidad de especies mamíferas y comunidades vegetales.

La investigación, dirigida por María Evangelina Palma Leotta, y un equipo de veterinarios, geólogos, biólogos y gestores ambientales, trabaja en forma conjunta para lograr un análisis holístico integrado de los ambientes en estudio.

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