Mendoza Domingo, 25 de febrero de 2018

Se conocieron en la pileta y nació una hermosa amistad

Pablo Ochoa (23) y Cecilia Flores (26) participaron en las actividades de verano que organizó Las Heras. Él usa silla de ruedas y ella es ciega. Comparten la misma meta: desafiar cualquier imposible antes que quejarse

Compinches. Cecilia Ayelén Flores y Pablo Fernando Ochoa en la plaza Marcos Burgos, de Las Heras.

"Se me ponía cerca y me decía: vos seguí derecho que yo te indico. Nunca antes me había metido a una pileta donde el agua me cubriera y tuviera que moverme por mis propios medios", contó Cecilia Flores (26) sobre el día que escuchó por primera vez la voz de Pablo Ochoa (23), en la escuela de verano que organiza la Municipalidad de Las Heras y en donde funciona un grupo de discapacidad. Cecilia nació prematura, sin madurez en los pulmones. La falta de oxígeno le produjo retinopatía y la dejó ciega. El año pasado decidió que ya era hora de animarse a nadar y se unió a un grupo al que asisten más de 30 chicos con diferentes discapacidades. Ahí conoció a Pablo, que ya era un experto en el agua porque practica natación desde muy chico como una forma de rehabilitación y por deporte.Pablo sufre artrogriposis múltiple, una enfermedad que le afecta la articulación de los pies, rodillas, caderas, manos, codos y hombros. Está obligado a usar silla de ruedas y ya fue operado 13 veces por este motivo. Nadar le posibilita abandonar la silla y sentirse en libertad. Por eso, es parte de la rutina de su vida calzarse unas patas de ranas y sumergirse por algunas horas en el agua.Desde que intercambiaron esas primeras palabras, Pablo y Cecilia siguieron conociéndose y descubrieron que comparten mucho más de lo que ellos podían imaginar. Luego de varios meses practicando natación fueron trenzando una inmensa amistad que los llevó a estar comunicados fuera del club de verano por medio de las redes sociales y sus celulares. Planean alguna salida, próximamente."Es lindo compartir la pileta con Ceci porque aprendo de ella y ella de mí. Me gusta ayudarla y es muy buena amiga. Podemos hablar de todo un poco. Es una linda amistad. Nos escribimos mucho por WhatsApp y compartimos ideas. En la pileta es un grupo grande con chicos que tienen diferentes discapacidades. Los profesores son excelentes y tenemos actividades todo el año", dijo Pablo."Me encanta nadar con él porque me da seguridad cuando está cerca. Cuando lo escucho sé que me va a indicar bien. Me da confianza y me dice cómo poner las manos y los pies para ir más rápido", confesó Cecilia. "Nunca me había acercado a una chica ciega y es admirable cómo se esfuerza, cómo se plantea las cosas, porque nunca se queda con el no y creo que eso es lo que tenemos en común", agregó Pablo.Estudio y trabajoEste par de amigos aún no se reúne a tomar algo y charlar lejos de su entrenamiento de pileta porque ambos tienen vidas muy ocupadas. Pablo estuvo hasta hace muy poco concentrado durante horas para concluir sus estudios. Se recibió de técnico en Administración de Empresas, especialización de tres años. Sin embargo, antes de recibir este título ya había alcanzado el de técnico en Economía Social, aprendizaje al que le dedicó otros tres años. Actualmente trabaja en un CEDRYS de Las Heras, donde realiza una capacitación laboral; su tarea es administrativa. "Me siento útil porque es lo que estudié pero quiero salir a buscar otro laburo, ojalá encuentre algo", deseó.Cecilia no se queda atrás ya que tiene una agenda repleta de actividades. Ella es esteticista, hace masajes y varios tratamientos para diferentes anomalías de la piel. También conoce sobre higiene cosmetológica, tratamientos para la obesidad y problemas de los huesos. Se capacitó en un instituto y ahora se especializa en los masajes para dolores de lumbalgia y nervio ciático. "Me recibí el año pasado, trabajo a domicilio. Mi idea es ubicarme en algún centro de estética pero me es muy difícil conseguir un puesto en estos lugares. Tengo el currículum y la matrícula y los que vieron mis antecedentes les gusta mi experiencia sólo que cuando descubren que soy ciega es como que no quieren animarse a probarme. Prefieren no arriesgarse", describió Cecilia.Familias de hierroPablo y Cecilia estudiaron en colegios comunes y a diferencia de cualquier alumno sólo fueron acompañados por alguna maestra integradora como refuerzo. Sus familias fueron fundamentales para que adquirieran todo lo que hoy saben y se enfrentaran a la vida sin temores. Cecilia es la menor de cinco hermanos y ya tiene 14 sobrinos. Pablo tiene dos hermanos y tres sobrinos."Soy lo que soy por el apoyo incondicional de mi papá y mi mamá. Mi familia siempre ha estado conmigo aunque tengo también muchísimos amigos que son como la familia. Si mi mamá no está ellos vienen, me levantan y me ayudan", describió Pablo. "Mis padres aprendieron Braille y me ayudaban con los libros transcribiéndolos, muchísimo trabajo durante años", recordó Cecilia.Cuestión de actitud"Voy a escuelas a charlar sobre discriminación. Siempre estoy feliz y con una sonrisa en el rostro porque la vida es única y hay que vivirla como sea, nunca me he reprochado por la situación en la que estoy. Gracias a Dios tengo un espíritu fuerte para seguir adelante", describió Pablo. Quiere que su experiencia sirva para animar a chicos discapacitados que se sienten desanimados."Cuando algo no se puede igual lo intento. Esta enfermedad nunca me ha impedido hacer mi vida, siempre me las he rebuscado", resaltó Cecilia reforzando las palabras de su amigo. En la plaza Marcos Burgos ambos se ven felices tomando un helado mientras se dejan entrevistar. "Dicen que somos un instante en la felicidad, quizás seamos eternidad buscando instantes de felicidad", me hizo acordar a ellos ésta frase que leí por ahí.

Dejanos tu comentario