Sara Eugenia Palacio y una historia que bien merece un reconocimiento

Por UNO

Por Gustavo De [email protected]

@Monodemarinis

Los secuestros y las desapariciones de personas en la Argentina no empezaron en 1976 ni se limitan a la dictadura cívico-militar que tomó el poder el 24 de marzo de ese año.

Cinco años antes –en 1971– se produjeron los primeros 6 casos que hoy son considerados como un ensayo del terrorismo de Estado que asoló al país poco después. Cuatro más ocurrieron en 1972, 17 en 1973 y 44 en 1974. Después, ya se sabe, vino lo peor, con el aparato de extermino funcionando a full hasta 1983 cuando se reporta la última desaparición de ese período nefasto.

Seis desaparecidos son de 1971, cuatro hombres y dos mujeres, una de ellas era mendocina. Se trata de Sara Eugenia Palacio de Verd, la primera desaparecida de nuestra provincia.

En estos días se cumplen 43 años del secuestro de ella y de su esposo, Marcelo Aburnio Verd, ambos militantes de la izquierda peronista, ocurrido en San Juan en los primeros días de julio de 1971. Por eso, este recuerdo.

Sara tenía 33 años cuando un grupo parapolicial llegó en tres autos hasta el consultorio de su esposo, que era odontólogo. Armados con metralletas y a plena luz del día se llevaron al matrimonio, que desde entonces está desaparecido.

Sara Palacio nació y se crió en Mendoza. Hizo la escuela primaria en el colegio Compañía de María y la secundaria en el Universitario Central. Se fue a estudiar Medicina a Córdoba y allí obtuvo el título de obstetra. En esa provincia, conoció a Marcelo, estudiante de Odontología y con quien años después se casó en San Juan.

Tuvieron dos hijas, que al momento del secuestro tenían 5 y 7 años. Hoy las dos son profesionales como fueron sus padres. Una es médica y la otra ingeniera.

Antes de instalarse en San Juan, la pareja fue becada y estuvo un tiempo en Francia.

A los dos los destacaba su espíritu solidario y generoso, al punto de que muchas veces atendían gratis a pacientes que no tenían recursos.

De Sara, una de sus hermanas, María Angélica recuerda: “Fue muy amable, cariñosa y familiera. Los fines de semana se venía a Mendoza a visitarnos y tenemos lindos recuerdos de esas juntadas”.

María Angélica Palacio es una asidua concurrente al megajuicio por delitos de lesa humanidad que se lleva adelante en Tribunales Federales. Es de esas personas que, como acertadamente dice el abogado Pablo Salinas, son imprescindibles porque su presencia les da un plus de ánimo y coraje a ellos –los abogados– y obviamente, a quienes testimonian. Pasan los años y ella siempre está, con calor o frío, con lluvia o con nieve, siempre acompaña. Es un ejemplo de cómo no claudicar.

María Angélica nunca dejó de recordar a Sara, pero por estos días especiales en que se cumplió un nuevo aniversario de su secuestro, contó algunos detalles de su hermana, una mujer como tantas de esos tiempos, o de estos, con ideales, con convicciones y con compromiso social.

A 43 años de su desaparición bien vale recordar a SaraEugenia Palacio, la primera mendocina desaparecida. Debería tener algún reconocimiento como el que recuerda a su esposo, Marcelo Verd, cuyo nombre es parte del Bosque de la Memoria de la Universidad Nacional de San Juan.