En la provincia existe un solo caso en donde una chica apropiada durante la última dictadura militar fue recuperada. Ocurrió en el 2007. Hay otros casos en donde los chicos aún siguen siendo buscados.

Rebeca Celina: la historia de la única nieta recuperada de Mendoza

Por UNO

Rebeca Celina Manrique no es un nombre famoso, pero en su momento fue mencionado en todos los diarios, canales y radios del país. Se trata del único caso de apropiación en donde, décadas después, el chico, en este caso la chica, logró recuperar su identidad.

La historia cuenta que fue una amiga de ella la que vio su imagen, de bebé, en uno de los carteles de los organismos de derechos humanos frente al edificio de los tribunales federales y conociendo algunas dudas que la joven tenía, la convenció de hacerse los análisis de ADN.

Actualmente Rebeca Celina ronda los 38 años, pero en aquel momento, en el 2007. Era maestra de una escuela de Luján e incluso meses antes había sido la encargada de organizar los actos por el aniversario del Golpe de Estado.

A diferencia de los otros casos conocidos en Mendoza, y que aún no han sido resueltos, cuando la joven fue apropiada ya tenía ocho meses de vida.

Su secuestro y el de sus padres ocurrieron el 20 de julio de 1977. En aquel entonces, Laura Terrera tenía 21 años y era maestra también. Su padre, Alfredo tenía 26, estudiaba Ciencias Políticas y junto con su mujer militaban en la Juventud Peronista, pero aquella noche alguien los había marcado.

Ese 20 de julio, la idea de ellos era viajar a San Juan, pero nunca alcanzaron a tomar el colectivo, ya que un grupo de tareas se los llevó desde la terminal.

Nunca más se supo de ellos, pero sus familiares nunca se rindieron y fueron una y otra vez ante la Justicia, la mayoría de las veces con resultados negativos, por ejemplo cuando el ex juez Luis Miret decidió archivar la causa, a pesar de que la derogada ley de punto final claramente advertía que los casos de apropiación de menores no prescribían y se debían seguir investigando.

Desde el momento de su secuestro, hasta el año 2007, cuando supo quien era realmente, Rebeca Celina vivió bajo el nombre de Silvina y con otros padres que la habían anotado como hija propia, pero ese año supo quienes eran sus familiares biológicos y que nunca la habían dejado de buscar. En ese instante, la joven se convirtió en la nieta 87.