Mendoza Lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Quién fue Rufino Ortega?

Llevaba el mismo nombre que su padre, pero no compartía con él ideas políticas. Esquivó la carrera militar, un fuerte de su familia. Gobernó en 1910.

 

Luciana Moránlumoran@diariouno.net.ar

Ocupó el tercer lugar en la dinastía de “Rufinos” Ortega que dejó su marca en la historia de Mendoza. Fue también primogénito de una familia con gran poder político, económico y militar en la provincia. Sin embargo Rufinito, como le decían, pateó el tablero.

Nació el 7 de setiembre de 1873. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y comenzó a cursar la carrera de Derecho, pero nunca se recibió. Regresó a Mendoza. Con 25 años fue comisario en Malargüe, departamento en el que se encontraba la estancia familiar Orteguina, una de las extensas tierras que poseía su padre, el general Rufino Ortega, en la provincia. Durante su gestión organizó la comisaría ad honórem, incluso historiadores locales aseguran que llegó a pagar los sueldos de sus subordinados de su propio bolsillo en varias ocasiones.

Poco tiempo después fue jefe de la Policía durante el gobierno de Emilio Civit (1898), quien fue su padrino político hasta que Rufinito se unió al radicalismo. A principios de 1900 fue concejal en Rivadavia y diputado provincial por Maipú.

Antes de ser gobernador se ocupó de los negocios familiares, que más tarde dejó en manos de su hermano Roberto. A la firma Rufino Ortega y Hermanos pertenecían la bodega La Libertad, ubicada en Rivadavia, terrenos en Fray Luis Beltrán con bodega incluida y una tercera propiedad en Rodeo del Medio, también con bodega. Producían vino de marca El Trapal. Con la crisis del '30 perdieron la mayoría de las tierras, excepto el chalet en Maipú.

Dos pasiones

“Rufinito tenía dos carriles en su vida: las plantas y árboles y la gobernación; al menos eso oí siempre en mi casa”, aseguró a Diario UNO una de sus nietas, quien pidió que no se mencionara su nombre.

Siendo muy joven. Rufino (h) se casó con María Luisa Quiroga Estrella, con quien tuvo siete hijos. “Llevaron un excelente matrimonio”, aseguró su descendiente. Vivieron en el chalet en Fray Luis Beltrán. Al lado estaba la bodega El Trapal.

“La parte de su vida que no ocupó en hacer política la dedicó a la viña, a las plantas... Tenía alma de plantador (...) Yo no lo conocí pero mi familia siempre lo recordó como un hombre muy simpático, un caballero; muy afable y cordial en su trato”.

Le dejó a Mendoza

Con ideas políticas enfrentadas a las de su padre, quien dirigió matanzas de aborígenes en la Campaña del Desierto, Rufinito llevó adelante una gestión progresista durante su gobierno en época de llegada masiva de inmigrantes. Entre las medidas más significativas de su administración se encuentran la creación de la maternidad del entonces Hospital Provincial, la extensión de la red caminera y la aplicación de la Ley Sáenz Peña, promulgando una norma que contemplaba todos los puntos de la ley de sufragio universal, menos la representación de las minorías.

Durante su gestión se construyó además el monumento conmemorativo de la Campaña del Ejército de los Andes en el Cerro de la Gloria, inaugurado el 14 de febrero de 1914. Sus descendientes aseguran que Rufinito compartió bocetos con el autor, el escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari, y participó activamente en la realización de la obra y la parquización de la zona. Murió el 22 de julio de 1933. Su retrato en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura, varias calles del Gran Mendoza, una plaza en Guaymallén y una escuela en Malargüe le rinden homenaje.

Ultimos pasos

1910. Asumió la gobernación de Mendoza bajo el ala de Emilio Civit y luego de que su padre abandonara la candidatura que los conservadores le habían ofrecido para el mismo cargo.

1918-1920. Fue presidente del Crédito Público y luego ministro de Industrias y Obras Públicas.

1922-1924. Fue presidente de la Comisión de Fomento Industrial y Vitivinícola.

1928-1930. Ocupó un escaño como diputado nacional por Mendoza.

El Rufino sanguinario

Numerosas leyendas se originaron alrededor de la figura del general Rufino Ortega (1847-1917), padre de Rufinito.

Siguiendo la tradición militar de la familia, a los 16 años se enroló en las filas del Regimiento de Guías, ubicado en la línea fronteriza; luego formó parte de la guardia marina y más tarde ingresó a las guardias nacionales de Buenos Aires. En 1871 se casó con Elvira Ozamis Jurado, cuya familia poseía muchas tierras en Maipú. Con ella engendró tres hijos: Rufino, Roberto y Julio.

Participó en acciones militares en San Rafael para frenar los malones. Allí pasó muchos años y afirmó su poderío. En 1897 organizó una matanza de aborígenes. Los que sobrevivieron pasaron a ser sus esclavos. No era popular pero sí influyente, y su poder lo construyó con la sangre que derramó en tierras andinas.

Cuentan que durante la Campaña el general tenía un proveedor que hacía pasar hambrunas a la tropa debido a las deudas que Rufino mantenía. En una oportunidad Ortega lo invitó a almorzar, ofreciendo como plato un jugoso bife que el invitado comió con mucho gusto. Luego salieron a caminar por el campamento. Ortega se detuvo para mover una manta que cubría el cadáver de una india a la que le faltaba una parte del muslo. “¿Le gustó el asado? Era lo que le falta a esta mujer”.

Entre 1884 y 1887 Ortega ocupó la gobernación de Mendoza con ayuda de Julio A. Roca. La gran obra de su gestión fue la promulgación de la Ley de Aguas. En ella se sentaron las bases para el crecimiento de la provincia. Luego fue senador nacional y se unió políticamente al presidente Miguel Juárez Celman.

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