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Donó miles de hectáreas, donde luego se construyeron escuelas y viviendas. Enviudó con sus hijos chicos y fundó una bodega. Fue condecorada por Pío XI

Quién fue Lucila de Bombal

Por Luciana Moránlumoran@diariouno.net.ar

Heredó una cuantiosa fortuna de sus abuelos maternos, quienes por testamento la nombraron única heredera universal de todos sus bienes. En 1887 se casó con Ignacio Bombal, juez, camarista, senador de la provincia y miembro de una familia que en Mendoza, Santa Fe y San Luis supo tener fructíferos negocios.

El dinero nunca faltó en la casa de Lucila, la caridad tampoco. “Cuando su abuela, doña Escolástica Hilarnes, donó dos casas colindantes en la Ciudad de Mendoza para la fundación del colegio Don Bosco, Lucila la acompañó en las diligencias. Esa experiencia la indujo para que ofreciera 30 hectáreas de terreno cultivable en su heredad de Rodeo del Medio para que religiosos de la Congregación Salesiana fundaran un colegio de agricultura, lo que se concretó en 1901 bajo el nombre de Colegio Vitivinícola Don Bosco”, aseguró a Diario UNO el director del Centro Cultural Rodeo del Medio, Rubén Peruzzi. 

Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal nació el 8 de julio de 1869 en una casona en Villa Nueva, que luego donó para la construcción del colegio Leonardo Murialdo. Esa fue una de las decenas de contribuciones que realizó generosamente a la sociedad mendocina a lo largo de sus 85 años.

Fortuna y desazón

Al unirse a la familia Bombal – desde su casamiento se la conoció por el apellido de su marido–, Lucila dio a luz dos hijos: Domingo Lucas y María Mercedes. Vivió un largo tiempo en Ciudad, en la calle Catamarca, y luego tomó como residencia permanente la casona de Rodeo del Medio, a la que llamó San Ignacio en honor a su difunto esposo, lugar en el que hoy funciona un Centro Cultural. Los niños eran pequeños cuando enviudó y decidió viajar a Europa para educarlos. Estando ella de viaje en París y sus hijos estudiando en Londres, le llegaron noticias de que María Mercedes había enfermado de escarlatina.

Lucila llegó dos días después de que María muriera. Decidió volver a Mendoza. Retraída en su casona de Rodeo, diariamente y de forma personal repartía entre los más necesitados del lugar lo que se llamaba “Pan de San José”, que eran donaciones de toda clase de víveres. Su labor en Rodeo del Medio fue muy valorada por los vecinos de Maipú, pueblo en el que se la recuerda como una gran benefactora. Mientras repartía su tiempo con la caridad, fundó el negocio vitivinícola en la familia, que continuaron con éxito sus nietas Lucila Isabel (Chateau d’Ancon) y María Lorine (Estancia La Carrera), hijas de Domingo Lucas (el barrio Bombal lleva ese nombre en su honor porque allí tenía sus viñedos el hijo de Lucila Barrionuevo) y Katherin West.

Algunas de sus obras

Las escuelas John Kennedy y Juan Isidro Maza se construyeron en tierras que le pertenecían. También contribuyó de forma financiera para  la edificación del imponente Santuario de María Auxiliadora de Rodeo  del Medio. “No cesando en sus obras de  bien, hizo donaciones de importantes  parcelas de terrenos a familiares,  empleados y colonos –en lo que hoy se llama Colonia Bombal– y, al comprobarque en su colonia no había escuela alguna, cedió 40 hectáreas a las religiosas de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia para que se instalaran y dieran clases allí”, remarcó Peruzzi. En 1955, Lucila enfermó de gravedad y murió. Sus restos descansan en la Iglesia de María Auxiliadora en Rodeo del Medio, en un mausoleo especialmente construido.

Una mujer fuerte

1902. Donó 5 hectáreas de terreno y el mismo casco de una de sus estancias con su edificación primitiva para que se establecieran las religiosas de María Auxiliadora, quienes llegaron de Italia en 1904 paraestablecer un colegio para niñas. 

1914. Junto con su cuñado – medio hermano de su esposo Ignacio– Pedro Bombal Obrador fundó una bodega con la razón social de Bombal, Melero Rodríguez y Compañía (hoy Estancia Ancón). Las marcas de los vinos que elaboraron fueron Bristol, Bombal y Chateau d’Ancon, un imponente castillo ubicado en Tupungato. 

1924. Por sus obras de caridad, el Vaticano la condecoró con medalla de oro, diploma y un título de nobleza de la Santa Sede. Lucila recibió tamaña distinción en Roma, donde fue recibida por el papa Pío XI.

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