Mendoza Domingo, 10 de junio de 2018

Qué piensa la segunda mujer que llega a la presidencia del Colegio de Abogados

Hay un refrán popular que dice que las paredes hablan por sí mismas. En la sala del directorio del Colegio de Abogados de Mendoza, una de los muros contiene todas las fotografías de los titulares del directorio: 41 imágenes de varones y solo una de mujer. Cuando su gestión termine, la de Andrea Disparte, la actual presidenta del directorio de esa institución, será el segundo rostro de mujer en integrar esa galería, después de Graciela Foppoli de Gherzi. Ella, de perfil bajo y una visión muy humana y ética de la profesión, confiesa que siempre quiso ser abogada, desde que era una niña. Y que en esta etapa de su ejercicio profesional, que la encuentra dedicándose tanto a su puesto en el colegio como en el que integra en el Consejo de la Magistratura, está disfrutando de este nuevo aire en su carrera.

Disparte aseguró que su impronta estará en tratar de otorgar el mejor servicio de justicia para la gente, pero concentrándose en escuchar la problemática que sus colegas plantean en la institución.

-¿Cómo llegó a ocupar este cargo?-Yo he estado en el anonimato por más de 20 años. Trabajo en un estudio jurídico muy importante de la provincia, litigando. El estudio hace lo que es derecho de empresa. Un día me propusieron formar parte del Tribunal de Ética del colegio, como suplente. Integré una lista, ganamos y aunque era suplente igual participé porque era un aire fresco a mi carrera. Era hacer otra cosa de lo que venía haciendo por más de 20 años.-¿Qué causas se presentan en el Tribunal de Ética?-Ingresan las causas por mala praxis contra los abogados. Ingresan por el directorio, que las analiza, y si tienen entidad o no la eleva al Tribunal de Ética. Nos repartíamos las causas y las debatíamos entre todos. Si eran muy complejas o eran simples. Se sanciona si se determina mala praxis o se absuelve al colega. En general esas causas llegan a tener condena cuando la situación es muy grave con suspensiones y algunas multas.-¿Allí comenzó su carrera dentro del colegio?-Cuando integraba el Tribunal de Ética me llamaron para formar la Comisión de Derecho Civil del Consejo de la Magistratura. Me propusieron en la Federación del Colegio de Abogados, aceptaron y lo integro hasta hoy.

-¿Estos cargos son pagos?-No, yo los fui haciendo porque era como un aspecto nuevo en mi carrera, ajeno al ejercicio diario de la abogacía. Una está todo el día con el problema del cliente en la cabeza, pensando en cómo solucionarlo, cómo hacer las mejores defensas. Por eso tomé este trabajo con mucho entusiasmo y participé. Después me propusieron intervenir en la parte política. Y aunque me insume mucho tiempo, lo hago por amor a la profesión. -¿Sigue litigando?-Yo empecé recién recibida en el estudio y a esta altura ya tengo abogados a cargo, mejor dicho abogadas, porque son (somos) todas mujeres. -Justamente sobre ese tema. En la carrera judicial hay muchísimas mujeres, como fiscales, abogadas, ayudantes, pero no en los lugares de decisión. ¿Qué opina al respecto?-Para nosotros, los abogados que litigamos, en primera y segunda instancia tenemos contacto con muchas mujeres que deciden. -El problema es la Corte, la instancia superior.-La Corte es un tema estrictamente político. Entonces, lo que yo pienso más que en el género es en la capacidad. Pero debe de haber mujeres muy capaces para integrar estos lugares. Hay muchísimas mujeres con la capacidad suficiente para integrar la Corte. Yo creo que el momento va a llegar.-Hubo solamente una, la doctora Aída Kemelmajer.-Sí, y detrás de ella había muchas mujeres muy intelectuales que la podrían haber sucedido pero esta es una decisión del Ejecutivo. -¿Qué piensa del perfil del nuevo candidato a integrar la Corte, Dalmiro Garay?-En el directorio lo analizamos y el colegio ha dado su aval porque es una persona intelectualmente idónea, preparada. Es estudioso y por eso hemos dado el respaldo. Desde lo ético y lo intelectual. Siempre buscando que en la prestación del servicio de justicia estén los mejores. -Lo mismo sucede en el directorio del Colegio de Abogados, no ha habido presidentas antes.-Sí, una sola antes que yo (Nota de la Redacción: el contraste entre la cantidad de varones y las dos mujeres que presidieron el Colegio de Abogados es abrumador). Pero el cuerpo del directorio está integrado por varias mujeres y muy batalladoras. -¿Cree que es importante que haya mujeres en estos cargos?-Las mujeres tenemos otra mirada, somos más responsables. No sé, yo lo siento así. Tenemos una mayor pasión por las cosas que hacemos -En cuanto a su gestión frente al directorio, ¿qué impronta quiere darle?-Dentro de lo que es la prestación del servicio de justicia también creo que es importante prestar un servicio a los colegas. En nuestra profesión se atraviesan momentos difíciles, hay algunos muy buenos y otros muy malos, y termina siendo hasta ingrata la profesión con nosotros. Los abogados somos señalados, a veces muy señalados. Hay colegas que la están pasando muy mal. Somos muchos abogados, tenemos 11 facultades de derecho en la provincia. Son realmente muchas. En algún momento se tiene que reglamentar de alguna manera, porque el que termina dañado es el profesional que sale a la calle, mal preparado y a buscar trabajo. Nuestra tarea es escuchar al colega. Porque a mí me va bien, hace 20 años que estoy en un estudio con mucho trabajo, pero a mi compañero, o compañera ¿cómo le va? -La suya es una visión bastante humana, que no es tan común en el ambiente del derecho. -Yo me pongo en el lugar de mis colegas. Por ejemplo, los abogados de familia. Para mí hoy son los más maltratados del foro, pese a la importancia de la gestión que hacen. -Es una de las pocas áreas que no se han modificado, en el sentido de modernizarla. -La van a modificar, pero el problema de ellos es que tenemos juzgados de familia acá, y a su vez los juzgados de familia en los departamentos, y tienen que ir de una punta a la otra, esperar que los atiendan, llegan al juzgado y no tienen la estructura suficiente. Es un área que hay que apoyarla mucho. Además, allí es donde más abogados ad hoc trabajan, y prestan un servicio más que humano, porque realmente los honorarios que les pagan son bajos. Ellos se reunieron con los jueces y la Corte, y han logrado un incremento. Pero es una de las áreas de la Justicia más golpeadas profesionalmente hablando. -¿Qué modificaciones piensa que habría que introducir en la Justicia de familia?-Siempre hablamos de estructura, de personal, de que la Justicia en sí no estuviera tan repartida, con más cantidad de tribunales. Digamos que todo se convierte en un tema económico. -Es un tema de larguísima data la falta de presupuesto para la Justicia de familia.-Siempre. El tema está en la dispersión de los juzgados de familia. Se abrieron los juzgados en los departamentos por una cuestión de proximidad, pero los abogados tienen que trasladarse y eso lleva más tiempo. -¿Cuál es su opinión acerca de los procesos de modernización de las diferentes áreas judiciales?-El tema de la modernización es una revolución por hacerse. Va a ser exitosa en tanto y en cuanto el cambio sea acompañado por el avance de las estructuras también. Porque si vos querés modernizar mucho pero no tenés gente preparada, los jueces no cuentan con personal, no hay secretarios, prosecretarios, y es muy lindo el código nuevo, pero no se puede aplicar. El Procesal Civil es muy bueno, pero si los jueces no tienen los recursos, es difícil hacer una justicia rápida. -La Justicia está desprestigiada, y la gente desconfía de ella. ¿A qué lo atribuye-Es parte de esta ingratitud que te decía que muchas veces sienten los abogados con respecto a la profesión, porque muchas veces los tiempos de resolución no dependen de ellos sino de las estructuras. Algo que veo como positivo de esta etapa de la Justicia es la cercanía del juez a las partes. Antes esto no sucedía: las personas involucradas en una causa judicial nunca veían a quien iba a resolver su caso y ahora sí. Es muy importante que el juez intervenga. Tanto a los querellantes como a los acusados les interesa que el juez sea quien directamente los escucha. -Para concluir, me gustaría saber su opinión acerca del proyecto de ampliación de la Corte. -Todavía no hemos discutido el tema en el directorio. Cuando se empezó a hablar de esto el colegio dio una opinión a favor, que tenía que ver con mejorar los tiempos de la Justicia abriendo una sala más. -¿Pero cuál es su opinión personal al respecto?-La Corte tiene muchos relatores, que son los que trabajan codo a codo con los ministros. La verdad es que son muchísimos. Cuando yo empecé a litigar los relatores no eran más de cinco, cabían en una sala pequeña. Yo aprendí mucho de esa gente, es entrañable. Yo entiendo que haciendo una reestructuración se podría lograr celeridad.

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