Mendoza Miércoles, 28 de noviembre de 2018

Prometen terminar en un mes la obra de la calle Godoy Cruz de Guaymallén

La paciencia se les va a cabando a los "sobrevivientes" de la casi interminable obra de remodelación y refuncionalización de la calle Godoy Cruz, una de las principales arterias de acceso al departamento de Guaymallén. Más de veinte negocios cerraron en el tramo comprendido entre Costanera y calle Mitre. Y quienes aún se mantienen, reclaman la pronta finalización de la obra. Los motivos: la imposibilidad de acceso de los clientes a los negocios.

"Ya van casi dos años de obras, y mi negocio es de un rubro que necesita que se active la circulación de vehículos", se quejó la señora Lidia Condorí, dueña de una tienda de ropa y artículos de moda.

Es que la ecuación es fácil. Se han bajados los ingresos a los comercios por debajo del 50%, y pese a que no se les cobra el impuesto municipal, el resto sí se sigue cobrando, muchos, como los de consumos, incluso aumentaron. También aumentaron los alquileres, y la situación, a la que se suma la recesión, es intolerable.

Si bien los vecinos de la importante arteria saben que las obras traerían una nueva vida al lugar, hay quienes ya le ven desventajas.

Con su comercio en la primera cuadra (entre Costanera y Alberdi), el dueño de una mimbrería, Héctor Orelogio, explica: En este tramo, con las vías planeadas (paradas de micros en el centro, y carriles para transporte y ciclovía, no han dejado lugar para estacionamiento. ¡Cómo puede ser que hagan a cero una calle comercial, y no tenga estacionamiento!", se quejó exultante.

Una de las principales quejas, además de las demoras en la obra, la que se espera -según los frentistas- se terminen el 22 del mes próximo, es la falta de consulta hacia ellos. "Nos reunieron, nos mostraron la obra, preguntaron si estabamos de acuerdo, pero hicieron lo que quisieron", expresó Orelogio.

Quien ve con un poco de optimismo la situación es el propietario de un conocido negocio de venta de bicicletas, Diego Vera, que explica: "Para nosotros no ha sido tan nefasto. Estamos a 50 metros de Costanera y le buscamos la vuelta al estacionamiento trabajando en conjunto con los trapitos, que cuidan los coches en la lateral del la Costanera. También nos salvó que la obra se hace fuera de nuestra temporada alta, y que hemos tenido que bajar costos ya hacer muchas rebajas de precios".

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