"Siendo el trabajo obligatorio, ellos (los presos) tienen que pagar la condena. Le tienen que pagar al Estado los gastos que ocasionan y también resarcir a la víctima", decía el ministro de Seguridad de Gianni Venier al presentar el proyecto oficial por el cual se obliga a los reos a trabajar.
Lo cierto es que en la realidad "el pago" efectivo de los internos sería meramente simbólico, ya que es ínfimo el sueldo a destajo que cobran los internos de los penales y menor aún el porcentaje de él que se destinaría a la víctima y al Estado mendocino. Sólo por dar un ejemplo, si hoy un interno cobra en promedio $1.600 mensuales, de ellos deberá darle el 10% a la víctima ($160) y el 25% al Estado, lo que serían sólo $400 de los $24.000 mensuales que cuesta mantenerlo.
Esto es así porque la iniciativa oficial no modifica los artículos de la ley nacional (24.660) que establece cuánto debe percibir un interno y cómo se reparte su sueldo. En ella se establece que el sueldo de un preso debe ser "tres cuartas partes de un salario mínimo vital y móvil" -hoy es de $8.060- y que lo que cobre debe distribuirse de la siguiente manera: 10% para indemnizar los daños y perjuicios causados por el delito, conforme lo disponga la sentencia; 35% para pagar una cuota alimentaria si tuviese una demanda por ella; 25% para costear los gastos que causare en el establecimiento, y 30% para formar un fondo propio que se le entregará a su salida.
"Eso no se modifica, sí se hace efectivo. Actualmente, como las víctimas no suelen ser parte del proceso, desconocen que pueden pedir este resarcimiento, y no cobran nada, salvo que alguno inicie una demanda civil. Con este proyecto la víctima va a tener participación en ese proceso y podrá exigir ese pago, aunque sea poco, porque lo que se busca es que el interno entienda que tiene que resarcir lo que hizo", afirmó Juan Ignacio Mulet, director de Enlace de Asuntos Penitenciarios y Justicia.
Según los números oficiales, hoy un interno que trabaja en alguna área de la Unidad de Producción penitenciaria gana en promedio $1.600. Esto es así porque no cumplen un régimen de 8 horas de trabajo, ya que generalmente dedican menos horas y porque cobran respecto de lo que producen, y recién cuando se vende lo que realizaron.
Atentos a esos sueldos, hoy es ínfimo el aporte que un interno puede hacer al Estado respecto de los $24.000 que según el Gobierno le cuesta a los mendocinos mantener a cada uno de esos presos, contando no sólo su alimentación (que está tercerizada), sino todo el sistema sanitario, de seguridad y demás prestaciones.
"Igualmente, lo que pretende este proyecto es que el interno comprende que los gastos e inversiones realizados por el Estado para su estancia tienen como origen su conducta disvaliosa y que es su responsabilidad la devolución de este esfuerzo estatal. Además, actualmente hay un costo muy alto por el nivel de destrucción de las cárceles, entonces lo que se pretende es que adquieran un hábito, que se levanten a un horario determinado, que se hagan cargo de la limpieza y orden de su hábitat, y que también respondan por lo que rompen", se sinceró Mulet.
Trabajo productivo en la cárcel
Si bien se ha dicho que actualmente de los 4.600 presos sólo son 1.260 los internos que trabajan, hay que aclarar que de ellos 581 realizan un trabajo productivo, ya sea en los talleres de herrería, carpintería o totora que alimentan la Unidad de Producción de la Penitenciaría. Como su trabajo es a destajo, ellos cobran recién cuando se vende alguno de los productos que realizaron.
El resto realiza tareas de mantenimiento, son los llamados fagineros, y cobran jornales, sujetos a la cantidad de horas que trabajen.
"La ley 4.818 que establece qué hacer con el dinero que perciben los internos fija que el sistema productivo no se puede desfinanciar y por eso no se les puede pagar antes de que se venda lo que produjeron. Además hay que saber que si por ejemplo producen un escritorio que cuesta $400, $200 se destina al material, $150 se le paga al interno y los $50 restantes van a mantener el servicio. Por eso el pago que percibe cada uno es variable y depende de lo que producen; mientras más producen, más cobran", aseguró Juan Pablo Rodríguez, jefe de la Unidad de Producción penitenciaria.
En diciembre del 2012, unos 400 internos que trabajaban en esa unidad llegaron a facturar $300.000 "y eso fue creciendo porque hubo más internos trabajando y se vendían los productos que hacían, pero lamentablemente eso bajó el año pasado y este año se sintió aún más la caída en las ventas", añadió.
Ahora, si el proyecto se convierte en ley, se duplicaría la cantidad de presos que trabajen y por tanto se ha ideado un plan de adecuación de los lugares de producción y paralelamente uno de inversión para generar más puestos de trabajo.
REMUNERACIóN (art. 120)
El trabajo del interno será remunerado. Si los bienes o servicios producidos se destinaren al Estado el salario del interno no será inferior a las tres cuartas partes del salario mínimo vital móvil. En los demás casos o cuando la organización del trabajo esté a cargo de una empresa mixta o privada, la remuneración será igual al salario de la vida libre de la categoría profesional de que se trate.
Pagar por daños (art. 129)
De la remuneración del trabajo del interno, deducidos los aportes, podrá descontarse en hasta el 20 % los cargos por concepto de reparación de daños intencionales o culposos causados en las cosas muebles o inmuebles del Estado o de terceros.
