Por Cecilia [email protected]
Un legislador mendocino presentó un proyecto de ley para que deje de ser obligatorio que los vehículos lleven luces bajas en las zonas urbanas. Considera que su uso no incide en la prevención de accidentes y reduciría la contaminación ambiental, tanto por el aumento del empleo de combustible que la luz implica, como por el recambio necesario de las lámparas.
La iniciativa del senador Gustavo Cairo (PRO) tiene despacho y será tratada el próximo martes. Pero antes de llegar a esa instancia, genera opiniones contrapuestas: algunos de los que estudian la seguridad vial entienden que no puede eliminarse esta exigencia porque "aun de día contribuye a disminuir accidentes"; mientras que en la vereda de enfrente, otros hablan a favor del proyecto por la necesidad de disminuir el perjuicio ambiental. La Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece en su artículo 47 que las luces bajas deben usarse, tanto de día como de noche, en rutas nacionales, excepto cuando corresponda utilizar la alta y en cruces ferroviarios. En Mendoza, como en Córdoba, este aspecto de la normativa se cambió y el artículo de la ley provincial 6.082 dice que el uso de la luz baja es obligatorio en todo tipo de accesos (rutas o calles). Cairo quiere eliminar esta exigencia y habló de otro punto a favor de esta decisión, como es el perjuicio económico de los usuarios: “El año pasado la mitad de las infracciones provinciales fueron a conductores que no llevaban las luces bajas encendidas”. De 82.538 infracciones, 36.000 fueron por este motivo (aunque no se diferenció en qué momento del día y qué zonas): si se tiene en cuenta que esta falta es leve y ocasiona una multa de $350, el total desembolsado por los mendocinos en este asunto fue de $12.600.000. Los argumentos “Es cierto que hay estudios que indican que circular con las luces encendidas reduciría hasta en el 5% el riesgo de accidentes, aunque en general se refieren a rutas, carreteras y autopistas, donde los siniestros se producen por baja visibilidad o bien, por la velocidad de circulación de los vehículos. Por ello, algunos países mantienen la obligatoriedad de circular con estas luces encendidas sólo en determinada época del año, como es el caso de Francia, que lo estipula de marzo a octubre”, dijo el legislador y opinó: “Resulta innecesario circular con luces bajas de forma permanente en zonas urbanas, en las que generalmente se circula con una velocidad promedio de 60 kilómetros por hora. No evita la producción de accidentes”. La contaminación ambiental fue otro de los aspectos mencionados por el senador que impulsa el proyecto. Al respecto, dijo: “Circular con luces encendidas produce un incremento de consumo de combustible en los vehículos de entre el 1,5% y 2%, lo que aumenta las emisiones contaminantes (entre ellas principalmente de monóxido de carbono) a la atmósfera de hasta el 10%. También se disminuye la vida útil de las lámparas, con lo cual aumenta la frecuencia de reposición”. “Los dos generadores de corriente que alimentan las luces de un rodado son la batería y el alternador. Como resultado del uso permanente de las luces, sufren un desgaste y se reduce 50% la vida útil de estas partes”, argumentó Cairo. Qué dice la ley. El artículo 56 de la ley 6.082 establece: “En la vía pública los vehículos deben ajustarse a los artículos 41 y 42, y encender sus luces desde el momento en que el vehículo comienza a circular. Aplicación. La legislación actual tiene en cuenta las siguientes reglas, entre ellas el inciso a dice sobre la luz baja: “Su uso es obligatorio excepto cuando corresponda luz alta y en cruces ferroviarios”. Modificación. La propuesta del senador Gustavo Cairo (PRO) sobre las luces bajas dice que su uso es obligatorio en rutas provinciales interurbanas, o autopistas de jurisdicción provincial, excepto cuando corresponda la luz alta y en cruces ferroviarios”. “No sirven de nada en las ciudades” “Las luces actuales que se utilizan son de 65 a 70 vatios cada foco. Si sumás las luces de posición, el tablero y lo multiplicás por los millones de autos que circulan en Argentina, el gasto energético es exorbitante”, dijo Héctor Budy Roitman, ingeniero electromecánico, en Seguridad e Higiene y capacitador en seguridad vial. “La principal fuente de energía de un vehículo es el combustible y, por lo tanto, con un mayor uso de la luz, al tener encendidas todo el día los faros bajos, el consumo se multiplica y si este fenómeno se evalúa a nivel mundial el perjuicio es enorme”, acotó. Justificó entonces que en las ciudades, no sirve llevar las luces bajas encendidas: “Las luces existen para aumentar la capacidad de ser visto. Un faro iluminado te da visibilidad a distancia: en una ruta, donde la circulación es más rápida la velocidad de acercamiento es mucho mayor, entonces necesitás ese indicador para poder pasar y no chocar de frente. Es decir, sin las luces encendidas ves el vehículo que viene por la otra mano a 200 metros, con las luces lo detectás a 800 metros. Pero cuando tu velocidad de circulación es de 40 a 60 kilómetros por hora, no aporta nada, así vayas por una calle de una o dos manos”. Usar la luz siempre ayuda a prevenir El especialista en seguridad vial, Rubén Daray, opinó que el uso de la luz baja en cualquier momento del día y tipo de acceso es positivo en cuanto a que hace que el auto sea más visible y entendió que no es necesario que deje de ser obligatorio. “Está comprobado que reduce hasta 25% la posibilidad de accidentes, estoy convencido de la importancia que en la prevención tiene el uso de las luces y pienso que quien ideó este proyecto de ley es un desinformado”, apuntó. Indicó luego que al dejar de ser obligatorias, “el ahorro energético será muy pequeño al año comparado con lo que Mendoza pierde por accidentes de autos”.



