A pesar de las promesas efectuadas por las autoridades nacionales de Procrear el mismo día en el que frenaron un intento de usurpación en el complejo de viviendas en Maipú, la entrega de los departamentos no se agilizó y todavía hay más de 350 familias que esperan por su casa. El único avance es que comenzaron a llamar a los adjudicatarios desde el Banco Hipotecario, pero a no más de cinco por semana, lo que hará que el proceso sea largo.
Un mes y medio transcurrió desde la noche en la que un grupo de familias estafadas intentó tomar posesión de algunos departamentos del complejo maipucino, motivo por el cual desde Procrear informaron que acelerarían la entrega de viviendas.
Según los vecinos que ya viven en el complejo, las familias que todavía no pudieron mudarse, e incluso desde el organismo nacional, la situación es prácticamente la misma que a principios de junio y el panorama es poco alentador.
"Después del hecho de usurpación, al día siguiente nos informaron que se iban a entregar de inmediato otras 200 viviendas, pero eso todavía no ocurrió. Supuestamente hicieron algunas entregas esporádicas, pero de no más de cuatro departamentos o dúplex", expresó Edgardo Saavedra, presidente de la unión vecinal del barrio.
Sin embargo, la realidad indica que el Banco Hipotecario recién está retomando los llamados a las familias adjudicatarias en 2017 para que presenten toda la documentación, y lo está haciendo en pequeñas tandas de no más de cinco por semana.
Por estas demoras, desde la unión vecinal enviaron una nota a la Nación solicitando explicaciones e informando de los hechos ocurridos, ya que la teoría que manejan en el organismo es que se trata de casos aislados.
"En Mendoza no tenemos a nadie con quién hablar. Nos dijeron de ir al Banco Hipotecario, pero ahí los empleados nos dicen que esto pertenece a Buenos Aires y que no pueden hacer nada. Tenemos problemas con los consorcios y con la infraestructura urbana", cerró Saavedra.
"No hay avances. Nosotros enviamos una nota a la Nación pidiendo explicaciones y se lavaron absolutamente las manos" (Edgardo Saavedra, presidente de la unión vecinal)



