Por Patricia Losadalosada.patricia@diariouno.net.ar
Salud apenas tiene una decena de inspectores en la calle y en Mendoza hay 5.000 quioscos. A fin de año se sumaría la prohibición de exhibir publicidad de tabaco.
Prácticamente no existe control sobre la venta de cigarrillos a menores

El proyecto de ley (tiene el aval de la Cámara de Senadores) que prohíbe la publicidad de cigarillos en los puntos de venta en la provincia, contaría con el visto bueno de Diputados, que lo transformaría en ley antes de fin de año. Si bien esta iniciativa, gestada por el radical Armando Camerucci, sería una herramienta más para combatir el consumo del tabaco, el Gobierno no cuenta, por ahora, con una estructura de control para hacerla cumplir. Por ejemplo, el Ministerio de Salud apenas tiene unos 10 inspectores en la calle para realizar tareas relacionadas con la salud en general. En la provincia hay unos 5 mil quioscos, sin contar los minimarkets u otros puntos de venta de cigarrillos. Como ya se sabe, tampoco es posible controlar la venta de tabaco a los menores de 18 años. Hay discotecas, bares y hasta dependencias públicas que parecen verdaderas chimeneas, donde el humo hace estragos sobre todo en lugares sin ventilación.
Por otro lado, la asociación que nuclea a los quiosqueros intenta parar el avance de este proyecto, ya que aseguran que la falta de publicidad afectará a las ventas, y por lo tanto se corre el riesgo de despidos.
Sin exposición El proyecto indica que los comercios deberán mantener los productos de tabaco en estantes, cajones, gabinetes o en otros lugares ocultos, y sólo se permitirá una especie de planilla con un listado de las marcas y su precio, no permitiéndose carteles lumínicos, pantallas u otros dispositivos.“Las tabacaleras invirtieron mucho en la visualización de sus productos, en puntos de venta como los quioscos, con el fin de que el público pudiera ver la publicidad desde afuera. Esto burla la ley. Por otro lado, tenemos un ministerio que no hace cumplir la norma porque no puede, no tiene cómo, no tiene herramientas ni estructura. Es imposible el cumplimiento de las leyes”, explicó Camerucci.
Añadió que el tema es que la publicidad insista al consumo a las nuevas generaciones, que la industria tabacalera les llama “fumadores de remplazo”.
“Salud puede firmar convenios con los municipios para que ayuden a controlar y por fin poder aplicarse la ley, que estimo podría comenzar a regir dentro de 180 días, luego de ser aprobada por Diputados”, concluyó.
►13 años es la EDAD de iniciación en el consumo de tabaco, hábito difícil de combatir ya que se relaciona con aspectos sociales.
►"Más allá del marketing, el que tenga el vicio seguirá comprando cigarrillos. El punto importante es evitar que no ingresen nuevo adictos, nuevos clientes” (Sergio Saracco, jefe del departamento de Toxicología)
►La recaudación de impuestos y tasas a la tabacaleras no alcanza para cubrir los problemas respiratorios, cardiopatías, EPOC o cáncer que sufre la población.
La seducción comienza con el diseño Los paquetes de cigarrillos son un medio de comunicación esencial para la industria tabacalera.
Su diseño es imprescindible para lograr el reconocimiento de la marca y aumentar las ventas. En su packaging se construye la imagen de la marca que ayuda a disociar el acto de fumar con el daño que ocasiona el tabaco. Las tabacaleras promueven el consumo de sus productos apelando a ideales de bienestar, seducción, glamour, delgadez y hombría, entre otros. Para quienes fuman, y especialmente en la adolescencia, el paquete de cigarrillos representa una especie de insignia que habla de cómo quieren que los demás los vean.
La legislación de varios países busca una especie de “equilibrio” exigiendo imágenes o consignas que desalienten el consumo.
Puro humo ►Espacios contaminados. Está demostrado que en discotecas, bares y hasta dependencias de la administración estatal no se cumple con la ley que prohíbe fumar dentro de espacios públicos.
►En Diputados. El Senado dio media sanción al proyecto que indica que los comercios deberán mantener los productos de tabaco en estantes, cajones y gabinetes ocultos, sin exhibirse.