Todavía con algunos rasgos de haber estado enfermo, pero firme, de buen humor y elocuente, el historiador Felipe Pigna cautivó y eclipsó la atención de cientos de mendocinos en el estadio Vicente Polimeni con su presentación Qué leían Moreno, Belgrano y San Martín, como parte del ciclo Grupo Planeta-Grupo América para acercar a los escritores a sus lectores. Auspicia la Municipalidad de Las Heras.
La charla, moderada por el periodista de Diario UNO, radio Nihuil y El Siete Andrés Gabrielli comenzó cerca de las 20.30 ante unas 3.000 personas. Durante una hora y media, recorrieron cómo había sido la formación intelectual de los próceres que marcaron la historia argentina y cómo sus actos y su personalidad habían sido, a su vez, marcados por sus lecturas.
Para comenzar, Pigna se refirió al 25 de mayo y dijo que la Revolución de Mayo fue "un gran acto de coraje en circunstancias muy adversas". Opinó que la partida del Ejército de los Andes debería ser considerada también una fecha patria nacional. "Es una hazaña única con características épicas, no hay otra así en la historia", comentó.
Frente a la voracidad de los próceres por la lectura y su formación intelectual, Pigna dijo que a los dirigentes actuales les falta lectura. "Se nota en su pobreza discursiva. Es una pena porque son personas a las que la vida los ayudó, uno no entiende cómo no son una necesidad para un dirigente político la educación y la formación", opinó.
Al general San Martín lo calificó de "un hombre del Renacimiento". "Le interesaban la ciencia, la música, la política, la cultura. Era un gran lector de Platón y le gustaba mucho la filosofía griega", contó.
"El pensamiento precede a la acción, su pensamiento tenía mucho que ver con lo que habían leído, en toda decisión hay un libro detrás", agregó sobre la forma de actuar de los hacedores del país. Contó que el libro emblemático del Libertador era Don Quijote, del que tenía muchas ediciones.
Pigna comentó que Manuel Belgrano tuvo la oportunidad de educarse en Europa y de leer los libros que en ese momento estaban prohibidos. En cambio Mariano Moreno se formó en la universidad de Chuquisaca, en Bolivia, donde descubrió a su gran mentor, el filósofo Jean-Jacques Rousseau.




