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Un cuadro del pintor mendocino Eduardo Hoffmann fue subastado en Nueva York junto con obras de León Ferrari, único otro argentino invitado a la venta.

Pagaron 74.500 en New York por la obra de un artista mendocino

Por Fernando Toledofgtoledo@diariouno.net.ar

Ya hace un buen tiempo que la obra a veces enigmática y abstracta, a veces límpida y figurativa del pintor mendocino Eduardo Hoffmann atrae a los coleccionistas de arte de todo el mundo. Sus cuadros son vendidos a altos precios porque su arte ha conseguido instalarse en los grandes circuitos y en las más prestigiosas casas de subasta.

Para demostrarlo, ayer una nueva obra del artista fue vendida en Nueva York, Estados Unidos, a 74.500 dólares, en una venta de la casa Phillips de Pury, la que junto con Christie’s y Sotheby’s son las tres casas de subastas más importantes del mundo.

A horas de esta adquisición, el prestigioso plástico dialogó con Escenario & Tendencias y habló no sólo de su arte, sino de la plástica mendocina en general.

–¿Qué representa participar en esta subasta?–En el mundo somos miles de millones y que la casa Phillips de Pury me invite es desde ya muy estimulante. Y más que mi obra conviva con maestros históricos como Soto, Torres García, Matta, Lam o León Ferrari.

–¿Qué hizo a esta obra tan atractiva?–Mis obras no tienen título desde hace ya un buen tiempo. Les pongo un número, con lo cual puedo llevar al mismo tiempo un archivo de mi obra. Esta obra me pareció a mí también atractiva, pero la verdad no se explica…

–Este año ha sido muy exitoso en cuanto a ventas. ¿Cuál es la clave para ser un artista tan cotizado?–Yo soy un pintor con un poco más de medio siglo de vida. Si comparás mi cotización con cualquier artista de mi generación en cualquier parte del mundo, está más baja que alta. Creo que lo más destacable en todo esto es que te tengan en cuenta, que en sí mismo ya es un buen objetivo.

–¿Cuál es tu opinión sobre el nivel actual de la plástica mendocina, en particular, y de la argentina, en general?–Yo soy un pintor nacido y criado en Mendoza y, por lo tanto, ese territorio me pertenece… Entre otras cosas, que el Centro Cultural de Arte se llame Julio Le Parc es una decisión muy acertada, que me pone orgulloso como pintor y también como mendocino… Quizás algo esté cambiando, ¿por qué no? En Mendoza existieron y existen mentes geniales y muy “atentas” , conocidas o anónimas, y no son pocas.

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