Por Rosana [email protected]
En los alrededores de la rotonda de Mitre y Pellegrini, cerca del Parque Central, de la capital de Mendoza, todo el mundo lo conocía como Maxi, “ese joven que tiene problemas mentales”. El hombre, de unos 30 años, hace 2 que vivía solo en un departamento de calle Mitre, ya había atacado a varios vecinos y uno de ellos lo denunció por golpearlo hace un año. Pero esta vez,su cuadro mental pareció agravarse y con él la reacción del hombre, que fuera de sí fue hasta el bar La Veneciana, apuñaló a dos clientes, golpeó a una mujer a la que le arrojó una silla y destrozó dos autos estacionados en esa zona. Después de que dañara también a unos taxis, fue detenido por la policía y enviado más tarde al neuropsiquiátrico Carlos Pereyra, de donde ya fue dado de alta.
El inesperado ataque que se conoció ayer, vuelve a traer a la memoria el crimen que protagonizó otro paciente psiquiátrico dos semanas atrás en San Carlos y replantea la necesidad de un mayor control de este tipo de pacientes, del que deberían hacerse cargo en principio sus familiares o el Estado, si es que son tratados en hospitales públicos.
“Yo no te voy a dar mi nombre porque ya tuve problemas con él y lo denuncié, porque es de temer. Es de esos que se atacan y te prenden fuego el negocio. Antes de ese domingo que se volvió loco en el bar, atacó a una mujer en la rotonda y unos días atrás tomó a golpes a un peluquero”, comentó un comerciante, quien aseguró: “Los días en que tenía plata, por la mañana esperaba a ver quién era el primero en abrir para comprar alcohol. Lo más probable es que no siguiera el tratamiento”.
El domingo 22 de junio, varios clientes le hacían frente al frío tomando un café en el bar de La Veneciana, ubicado frente a la rotonda de Mitre y Pellegrini. Cerca de las 19.30 Maxi entró al local gritando “esto es un asalto”, pero conociendo sus habituales comportamientos, nadie le dio importancia hasta que sacó una navaja y se abalanzó sobre un cliente exigiéndole que le diera dinero.
“A ese hombre no lo hirió porque la navaja no atravesó la campera, pero en el acto se tiró sobre otro cliente. Él le dio $100, pero Maxi le golpeó la mano tirándole la plata al piso y le dio dos puñaladas, una en la cabeza y la otra en el pómulo. Ahí todo el mundo empezó a gritar y se desesperó, y empezó a tirar sillas y mesas contra la gente. Estaba sacado, salió y comenzó a romper a pedradas parabrisas y ventanillas de los autos estacionados”, revivió Iván Carpentier, un mozo del lugar, que terminó reduciendo a Maxi en la vereda del negocio. Luego de que ese mozo intentara tranquilizarlo, el hombre cruzó la rotonda y destrozó algunos taxis hasta que fue detenido por la policía.
Denunciado e internadoEse mismo día Maxi ingresó al neuropsiquiátrico Carlos Pereyra, en Ciudad, donde quedó internado.
“En nuestro hospital no ha estado antes. Ese día ingresó con un cuadro de alteración psicomotora por lo que se lo internó y se evaluó su cuadro hasta que recibió el alta, y por lo que continúa internado en una institución privada”, confió el director de ese hospital, Manuel Vilapriño.
En tanto, en la Oficina Fiscal Nº13 de Ciudad, dos de las víctimas lo denunciaron y se abrió una causa por lesiones leves dolosas –delito que es excarcelable– y se pidió una evaluación psiquiátrica. Sin embargo, ayer llegó a esa dependencia la novedad de que el hombre había sido dado de alta del Pereyra, por lo que se le envió una citación a su domicilio para que acudiera al Cuerpo Médico Forense, pero según los vecinos Maxi ya no vive en el edificio en que alquilaba, porque se lo llevó un hermano.



