A 10 kilómetros de la villa cabecera de ese departamento del Valle de Uco, la travesía incluye el cañadón de la Salada. La expedición puede hacerse en forma de caminata para todo público o bien con actividades de deportes extremos.

Nueva propuesta sancarlina: el desierto de las Huayquerías

Por UNO

Alejandra [email protected]

El Valle de Uco es uno de los pocos lugares en los que hacia donde uno elija mirar puede encontrarse con el paisaje propio de una postal, donde la naturaleza se luce siendo la gran protagonista. Sin embargo, no todos sus atractivos son accesibles o se han desarrollado para que el turista o el mismo vecino los conozca. Esa es la situación que San Carlos se ha propuesto revertir en los últimos años al generar circuitos, planificar excursiones o, simplemente, gestionar la apertura de una huella o de una tranquera que permita que el espectador pase a ser parte de la escena.

Ahora la travesía sugerida por la Dirección de Turismo de la Comuna es el desierto de las Huayquerías y su emblemático cañadón de la Salada, que pueden ser disfrutados tanto por el público en general como por los  amantes de los deportes extremos.

Este escenario, que está a sólo diez kilómetros de la villa cabecera departamental, es poco conocido por los pobladores, así como por el turismo, ya que para acceder a él deben atravesarse campos de privados que en algunas oportunidades han obstaculizado el acceso de los curiosos y aventureros.

“La idea es que desde la Comuna actuemos como nexo entre estos propietarios y los visitantes para empezar a transitar de nuevos esos senderos que antes eran tradicionales pero a los que con el tiempo se fue complicando el acceso”, explicó Ricardo Funes, director del área municipal, que durante las últimas temporadas buscó potenciar sus atractivos turísticos. Entre ellos la Laguna del Diamante (para la que se contrató movilidad especial y hubo salidas semanales durante varios meses) y está trabajando ahora en reactivar la vieja ruta 40 para que sea declarada como escénica.

El desafío

Para desafiar al desierto sancarlino hace falta la guía de un baqueano que mientras describa los senderos y cuente alguna historia surgida en esa tierra vaya indicando las rutas que pueden seguirse en ese laberinto de huellas, para adentrarse completamente en el cañadón de la Salada, entre formaciones arcillosas y paredones de más de 50 metros de altura.

Esta expedición ofrece dos modalidades de excursión, según la intención del visitante. Por un lado, puede hacerse una caminata de dos horas para conocer el cañadón de la Salada por adentro, que es la opción sugerida  para todo público y recomendable para realizar en familia.

También para los amantes del turismo aventura se ofrece la oportunidad de hacer trekking y rapel, Alejandra Adi [email protected] partiendo de la loma del cañadón y recorriendo senderos de animales, mientras el desierto va posibilitando contemplar distintas vistas de la cordillera de los Andes y de las Huayquerías. Luego, se puede descender hasta la sala de cierre de la Salada con dos rapeles.

“Es un paisaje nuevo, acogedor y una travesía de pocas horas para compartir en familia y en esta época porque al mediodía o la siesta hay un clima ideal”, agregó Funes sobre esta actividad que se inicia a las 10.30, cuando la movilidad sale de la terminal de Eugenio Bustos, y culmina pasadas las 15.30.

Excursiones

Para poder realizar este circuito se han planificados dos salidas fijas: sábados y domingos a las 10 en la Dirección de Turismo, ubicada en la terminal de Eugenio Bustos. Se pueden hacen excursiones privadas, para las cuales se requiere sólo un mínimo de 3 pasajeros.

$250 es el precio para las caminatas.

$350 es el valor para hacer trekking.

Incluye: traslado desde y hasta terminal, guías, permiso del campo, equipo de montaña (rapel) y refrigerio: sánguche, bebida y frutas. Se puede optar por acceder a un almuerzo criollo con vinos regionales que tiene un valor de $150 por pax.

Para acceder a la expedición, se debe reservar al: 0262-2530281 o al siguiente mail: [email protected].