Por Carina Luz Pé[email protected]
Entre los casos graves de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) algo tan simple como comer, ir al baño o vestirse es todo un sacrificio, aun cuando se deja de fumar y se toma regularmente medicación.
Esto sucede así porque la persona con EPOC padece de una obstrucción bronquial y la destrucción en forma de enfisema en la periferia del pulmón. Como consecuencia, entra con facilidad el aire, pero al querer sacarlo, el bronquio se cierra y el aire viciado queda atrapado. Entonces, ese pulmón enfisematoso se va inflamando constantemente con aire inútil para oxigenarse. A medida que crece la inflamación, esas grandes áreas de distensión hacen que otras zonas sanas del pulmón no puedan trabajar bien, aplanando el diafragma y haciendo muy dificultosa la respiración.
Es en estos casos severos –alrededor del 10% del total de enfermos–donde habitualmente es indicada una reducción pulmonar, es decir sacar las partes enfermas del lóbulo pulmonar de modo de darles espacio a los tejidos sanos y de permitirle al diafragma recuperar su lugar natural. Esta cirugía es muy cruenta, porque debe abrirse la cavidad torácica, requiere de mucha infraestructura en quirófano y tiene una alta mortalidad perioperatoria.
Por eso es toda una novedad la reducción pulmonar a través de una endoscopía.
Este nuevo tratamiento fue estrenado hace un mes en la provincia por el equipo que encabeza el neumonólogo Alejandro Chirino, del Hospital Italiano, sobre un paciente de 66 años y ex fumador que ya requería llevar a todas partes su tubo de oxígeno.
La técnica consiste en colocar válvulas unidireccionales por vía endoscópica en cada uno de los bronquios del lóbulo pulmonar afectado, para permitir que en esas zonas enfermas el aire salga y no vuelva a entrar.
Con esto se busca que el tejido enfermo colapse respiración tras respiración, pierda tamaño el pulmón y las zonas sanas recuperen espacio. Es decir, se logra una reducción pulmonar pero sin extraerlo, sino desinflándolo del aire atrapado.
Los resultados muestran que los pacientes tienen una recuperación muy similar a la reducción quirúrgica con una técnica mucho menos invasiva, de forma ambulatoria y con una anestesia poco profunda.
Chirino dijo que “lo primero que queremos destacar que este procedimiento no es para todos los pacientes que sufren de un EPOC severo, sino para un subgrupo específico, con grandes áreas de enfisema pero con la característica física de tener los lóbulos pulmonares perfectamente separados entre sí. Sabemos que los pulmones tienen dos o tres lóbulos, y para colocar las válvulas unidireccionales tiene que tener el lóbulo enfermo bien separado del sano, porque de lo contrario se corre el riesgo de que se cuele aire por otros lados. Esto lo llamamos cisura completa, es algo constitutivo de cada persona. Por eso la selección de los pacientes debe ser muy cuidadosa al momento de elegir esta técnica”.
En cuanto a los costos, el especialista explicó que no es más cara que otros tratamientos ya considerados por las obras sociales, pero sí es muy nueva por lo que aún deben pedir autorizaciones puntuales para lograr la cobertura del procedimiento.
Chirino dejó claro que esta nueva forma de hacer una reducción pulmonar no remplaza a la hasta ahora conocida, sino que trae otras opciones.
Para saber
En 2030 el EPOC será la tercera causa de muerte, según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud. Actualmente se calcula que alrededor de 64 millones de personas en el mundo padecen esta enfermedad.
Muy jóvenes. La última encuesta sobre condiciones de salud de Argentina mostró que el grueso de los fumadores tiene entre 25 y 34 años.
10% de los fumadores desarrollan casos severos de EPOC, según datos estadísticos del Ministerio de Salud de la Nación. En Mendoza coinciden.
20% de la población general sufre algún grado de EPOC, pero una gran mayoría está subdiagnosticada.



