La grieta entre kirchneristas y antikirchneristas siempre existió en las profundidades del peronismo mendocino. Pero recién con el desdoblamiento de las elecciones en 2015 en Mendoza, la fractura empezó a desmoronar la superficie que la ocultaba, luego de que el PJ se resistiera ha aceptar las listas únicas que demandaba la ex presidenta Cristina Fernández desde la Casa Rosada.
Ya sin el mundo K en el poder, la grieta se agrandó para abrirse definitivamente este lunes, cuando el PJ oficialmente se desmarcó de la denuncia pública de "persecución política" del kirchnerismo mendocino por la detención de Nelly Rojas, la líder de la Tupac Amaru en Cuyo.
La dirigente social está presa junto con su familia desde el viernes por asociación ilícita y otros delitos, denunciada de aprietes de todo tipo a los beneficiarios de la organización y desalojos ilegales a quienes habían recibido viviendas y se negaban, al parecer, a militar en la Tupac.
El sábado pasado, el diputado nacional del Frente para la Victoria, Guillemo Carmona, junto con el abogado penalista Alfredo Guevara y el ex juez Horacio Báez -también kirchneristas- denunció que la detención de Rojas y su familia es "un show del gobierno de Cornejo para ganar las elecciones".
Esa rueda de prensa no pasó desapercibida en el Partido Justicialista provincial, desde donde marcaron claramente que no comparten ni acompañan a sus compañeros K.
"Que la Justicia investigue"
"No creemos que haya una persecución política contra Nelly Rojas y al contrario, entendemos que hay que dejar que la Justicia investigue. Todas las personas o los funcionarios que hayan han cumplido tareas públicas, sean de cualquier partido, deben responder al llamado del Poder Judicial", sentenció el titular del PJ mendocino, Omar Félix.
Sin embargo, advirtió de que "debe investigarse con la misma vara a todos, cosa que no hemos visto".
Félix ejemplificó: "El ex ministro de Salud (Rubén Giacchi) no fue tratado en la mismas condiciones que otros casos similares", quejándose de que el ex funcionario quedó en libertad tras ser denunciado por su ex pareja por violencia de género, cuando "lo normal es que terminaban detenidos".
El jefe del PJ mendocino avisó al gobierno de Alfredo Cornejo: "No permitiremos que se haga un uso político del tema ni de la Justicia para obtener réditos políticos electorales".
Pero más allá de la advertencia, el PJ dejó en claro que no comparte la mirada K de la "persecución política". "Ya hemos tenido intendentes investigados o detenidos y hemos respetado las decisiones judiciales", exclamó Félix.
Otro referente del peronismo que se expresó en el mismo sentido fue el ex candidato a gobernador Adolfo Bermejo.
"Antes de empezar hablar de persecución política hay que permitirle a la Justicia que actúe. Supongo que tienen sus fundamentos y sus pruebas, y no podemos arrancar prejuzgando", dijo Bermejo.
También el vicepresidente del PJ, Roberto Righi, actual intendente de Lavalle avaló la postura oficial.
Referente del poderoso sector azul del peronismo local, igual que Bermejo, Righi vivió la experiencia directa de tratar con la Tupac Amaru mendocina y con Nelly Rojas a diario, ya que la mayor parte de los planes de vivienda de la organización social se desarrollaron en Lavalle.
Dicen en el peronismo que el intendente Righi padeció la virulencia de Rojas y de la Tupac todos estos años.
Por su cuenta
Una de las cosas que aseguran que molestó en el Justicialismo es que el sector K salió por su cuenta a denunciar una persecución política.
Si hubiera consultado al partido quizá no habrían compartido el diagnóstico, pero más allá de esto, "cayó mal que se cortaran solos", comentó un operador.
Nelly Rojas es afiliada al Partido Justicialista, en el que no van a hacer nada contra ella hasta que la Justicia defina su situación.

