Mendoza Jueves, 22 de febrero de 2018

Murió su cliente en el Aconcagua y no puede volver a Grecia

A Panagiotis Kotronaros (47), guía de montaña y empresario griego, le retuvieron el pasaporte en Mendoza hace 38 días.

Panagiotis Kotronaros (47), reconocido guía de montaña y empresario griego lleva 38 días esperando una respuesta de la Justicia mendocina que le permita volver a su país o le aclare su situación procesal. El 15 de enero bajó del Aconcagua tras la muerte de Dimitrios Konstantinou, uno de sus cuatro clientes de Grecia.

Desde ese día le quitaron el pasaporte, le ofrecieron una defensora oficial y aguarda ser citado a declarar su versión de los hechos. Recién este jueves tenía audiencia en la Unidad Fiscal de Homicidios. La reunión podría darle alivio o mayores complicaciones a este extranjero que dice sentirse "frustrado" por la experiencia que le toca padecer.

"Estoy de acuerdo con las autoridades judiciales. Si necesitan tiempo para completar la investigación y requieren que me quede, lo haré. Respeto las regulaciones y las leyes de la Argentina, entiendo que esto es normal, pero mientras se aclara pido que me den un permiso para trabajar como portero y ganar el dinero que necesito para mantenerme y mandar plata a mi país. Estoy acá retenido sin hacer nada", contó.

Panagiotis Kotronaros.  El guía de montaña griego se encuentra varado en Mendoza desde hace 38 días porque la policía le retuvo su pasaporte luego de que uno de sus 4 clientes muriera en el Aconcagua. Recién hoy irá a declarar.

Panagiotis Kotronaros. El guía de montaña griego se encuentra varado en Mendoza desde hace 38 días porque la policía le retuvo su pasaporte luego de que uno de sus 4 clientes muriera en el Aconcagua. Recién hoy irá a declarar.

A la deriva

Panagiotis es jefe de una agencia de viajes y el vicepresidente de la Asociación de Montañistas de Grecia. Fue el líder de la primera expedición exitosa hacia el Everest de su país. Ha subido más de cuatro veces los picos del Himalaya. Explicó que sus clientes eran atletas de alto rendimiento y ultramaratonistas que ya habían subido varias montañas con muy buena performance. También especificó que Dimitrios era médico neurólogo y profesor de Medicina para Montaña en Grecia.

"Es la segunda expedición que realizo a Mendoza. Tengo mi propia compañía en Atenas, soy un operador de turismo oficial y tengo empleados a cargo. He traído muchos clientes importantes interesados en el turismo de aventura. El Aconcagua es una gran atracción en el mundo. Me gustaría remarcar que somos clientes, no somos inmigrantes o refugiados que venimos a pedir ayuda. Venimos a hacer negocios y a dar empleo. Esta situación le hace muy mala prensa a Mendoza", dijo.

Según su relato, no ha recibido ningún tipo de ayuda por parte de Mendoza, ni información sobre lo que se le acusa. "No tengo problema de estar el tiempo que sea, pero necesito saber cuánto. Me siento muy frustrado con todo esto. Hasta el viernes tengo plata y después me tengo que ir a dormir a una plaza. Además, tengo tres hijos y soy divorciado. Si no envío dinero pronto cuando llegue a mi país me van a meter preso de todos modos", sentenció.

"Por la forma en que me están tratando y cómo están actuando, si todo el mundo sabe de esta confrontación, nadie más va a venir a subir el Aconcagua y todo el negocio se va a desplomar", reiteró ofuscado en el patio del hotel Mallorca, el único lugar que reconoce como amigable lejos de su país de origen.

Por este caso ya intervino la Embajada de Grecia en Buenos Aires. El cónsul Christos Chatzopoulos envió una nota manifestando la intención de cooperar en todo lo que sea posible con el fin de agilizar la situación procesal de Panagiotis y expresó, entre otras cosas: "La indefinición está ocasionando serios problemas, como erogaciones de grandes sumas de dinero para el alojamiento y la subsistencia diaria de nuestro ciudadano". Enterados de esta situación desde la comunidad griega local se comunicaron con Panagiotis para ayudarlo.

Crónica del ascenso que terminó en una tragedia

Panagiotis Kotronaros detalló la travesía minuciosamente. Contó que viajó como guía de cuatro clientes. El grupo llegó el 31 de diciembre a Mendoza. Al campamento Confluencia ingresaron el 2 de enero y se quedaron tres noches. Durante esa estadía todos pasaron el chequeo médico sin problemas. Luego subieron a Plaza de Mulas y se quedaron cuatro noches. En este campamento volvieron a pasar todos los chequeos médicos y obtuvieron los sellos y las aprobaciones. El último día uno de los miembros no se sintió bien y tuvo que quedarse. Fue evacuado en helicóptero hasta Penitentes.

Al siguiente día subieron hasta Canadá y permanecieron dos noches para aclimatar. Después subieron hasta Nido de Cóndores y armaron dos carpas. Durante la primera noche la única mujer de la expedición se descompuso. Se dio aviso a los rescatistas que llamaron al helicóptero, le pusieron una inyección y la bajaron.

El 13 de enero el clima no estaba bien y al consultar el reporte fueron informados de que el 15, 16 y 17 también habría mal tiempo. Por lo tanto, sólo contaban con el 14 para ir a la cima. Decidieron subir y ese día el clima acompañó desde la madrugada. A 50 metros de partir otro de los miembros del equipo se sintió descompensado y prefirió volverse.

Quedaron sólo Panagiotis y Dimitrios. En el trayecto se encontraron con otros andinistas que se preparaban para hacer cumbre. El clima comenzó a cambiar muy rápido y a empeorar cuando llegaron a los 6.900 metros, es decir, a solo 60 metros de la cima. Entonces Panagiotis se adelantó para sacar unas fotos y cumplir con las marcas que los representaban. Volvió a contactarse con su cliente, lo felicitó por su performance, pero le sugirió que volvieran debido al clima.

Dimitrios estuvo de acuerdo y tras caminar unos metros empezó a tambalearse. Panagiotis pensó que había tropezado. Al dar otros pasos nuevamente se tambaleó, cayó y no respondía a los llamados de su guía. Panagiotis le hizo reanimación cardiovascular y respiración boca a boca por 20 minutos, pero no reaccionó más. "No tenía signos vitales", se lamentó el guía, quien bajó a dar aviso a los rescatistas.

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