Pablo Salum, quien lucha a nivel nacional contra estas organizaciones, dijo que ambas provincias registran el mayor número de personas afectadas por este tipo de casos

Mendoza y Córdoba, los sitios más buscados por los grupos sectarios

Por UNO

“Córdoba y Mendoza son las provincias más afectadas por individuos o grupos que manipulan a otros con técnicas coercitivas. Hay organizaciones de tipo new age (nueva era y los respectivos cambios en la humanidad que se avecinan) o apocalípticas que, para lograr sus fines, argumentan que allí están los puntos energéticos más altos del país”, dijo Pablo Salum (36), víctima desde los 8 a los 13 años de la Escuela de Yoga de Buenos Aires, de la que denunció abusos sexuales contra menores, incesto y maltrato, y que lo llevó a convertirse en el referente de la lucha contra estas prácticas en la Argentina.

A partir de la acusación judicial de un grupo de mendocinos contra “el falso especialista en técnicas respiratorias Jorge Rodríguez” -investigado desde enero en la Justicia federal por suministrar drogas alucinógenas a sus seguidores para manipularlos psicológicamente- volvieron a plantearse las consecuencias que el avance de este tipo de organizaciones puede producir en la sociedad.

El debate no se dio en el último tiempo en la provincia y sólo en una oportunidad el ámbito legislativo impulsó un pedido de informes al respecto. Córdoba tiene su ley de prevención y asistencia a víctimas de grupos coercitivos pero, según Salum, “tardó muchos años en reglamentarse y como instrumento no fue aplicado”.

El entrevistado, conocido por denunciar públicamente a gurúes como “el Maestro Amor y a su promotor el periodista Claudio María Domínguez, al Maestro Mehir, que odiaba a las mujeres, y hasta a Isha, además de casos como el de la localidad de Empedrado (Corrientes), donde dos niños fueron violados durante un ritual Kimbanda”, impulsa a nivel nacional la “ley de grupo dependencia”, con información, recursos y cambios legislativos, para que el Estado investigue y sancione a quienes someten a personas con estas prácticas. “Estas organizaciones mueven mucho dinero en negro, lo que les permite comprar impunidad y poder. Para eso tejen vínculos con personalidades destacadas o funcionarios públicos”, explicó Salum ,y añadió que para que la norma “antisectas” prospere “tiene que haber un político que le ponga el cuerpo. Esto no es un invento y es grave: en la Unión Europea, principalmente Francia y Bélgica, avanzan con leyes integrales de este tipo (ver aparte)”.

Sólo un registroA pesar de que hubo casos que tuvieron repercusión pública -como el movimiento Guaymatarí, en Uspallata, cultores de la pachamama que en 1998 utilizaban a los niños para vender una especie de “turismo indígena”- en los últimas décadas el tema no se instaló en Mendoza ni suscitó un debate serio en los poderes Ejecutivo o Legislativo.

Como lo reiteran las víctimas, es por esto que cuando logran reaccionar y escapar al sometimiento y estafa espiritual deben acudir a un abogado que logre encontrar una tipología delictiva que abarque alguno de los hechos que padeció. La única forma de perseguir a los victimarios es con acusaciones por suministro de drogas, abuso sexual, reducción a servidumbre o estafa, quedando relegada la investigación sobre la organización.En la Legislatura provincial sólo existe un registro y es de 1992, con un pedido de informes sobre sectas en Mendoza del entonces senador radical Hugo Laricchia.

El término apropiadoPara Pablo Salum lo primero que hay que hacer es cambiar los paradigmas conocidos sobre el tema: “El término sectas está mal utilizado, no es positivo para concientizar porque muchos terminan pensando que eso pasa en otro lugar alejado. Son individuos, grupos u organizaciones coercitivas que utilizan técnicas de persuasión y sometimiento mental. Esto no tiene nada que ver con creencias ni religiones. Tampoco quiere decir que la técnica del yoga sea perjudicial. El peligro está cuando las doctrinas o pseudociencias sirven de camuflaje para manipular a las personas y someterlas a distintos tipos de abusos, desde materiales hasta físicos”.

El referente oriundo de Buenos Aires dijo estar al tanto del reciente caso mendocino y aseguró que le llegan muchas consultas de este tipo. “Las víctimas son vulnerables y se las capta en una situación emocional de debilidad a través de un bombardeo afectivo, para luego destruir su subjetividad”, cerró.