Fue una ovación. La primera de ellas. Antes hubo aplausos en cada sentencia pero la perpetua al ex juez federal Otilio Romano arrancó una ovación, aplausos y abrazos.
Los centenares de personas que se agolparon en los tribunales federales no pudieron frenar su emoción ante la lectura de la sentencia que condenaba al ex magistrado y el festejo fue tal que se oyó incluso en la sala de debates, ubicada en el segundo piso de los tribunales federales.
Escenas similares se vieron ante las condenas de los otros ex jueces: Luis Miret, Rolando Carrizo y Guillermo Max Petra Recabarren.


