Laura Zuliá[email protected]
Todos los colores, las texturas y las formas colmaron el Espacio Cultural Julio Le Parc en una nueva edición de Indigna, la feria de arte y diseño independiente. En dos días, más de 8.000 personas pasaron, vieron y compraron algún objeto de autor que dio clara muestra de la creatividad de los mendocinos. Fue la primera vez en la que el emprendimiento de las diseñadoras Alejandra Pérez y Natalia Roit fue organizado en conjunto con el Estado de la mano del Ministerio de Cultura.
Al cruzar apenas la puerta de entrada del Le Parc la música era la que daba la bienvenida y uno de los primeros puestos que llamaba la atención era el de Flow Tattoo, en el que el espectáculo lo daban los tatuadores en vivo. “Se han tatuado cuatro personas que nosotros trajimos. Creo que esta edición ha sido mejor que otros años porque ha pasado muchísima gente”, contó Norman Desgens (21), del local de tatuajes. La feria abrió sus puertas el sábado y el domingo, ambos días por la tarde. En los más de 60 stands había para elegir desde ropa hasta juguetes, pasando por bolsos, carteras, objetos de decoración, bijouterie y hasta panes integrales. “A nosotros nos ha ido genial, la idea de la feria es que sea tal, es decir, que haya precios accesibles”, comentó Ignacia Acosta (29), la creadora de Vinilo Deco, un puesto en el que se conseguían calcos que se pueden pegar sobre cualquier tipo de superficie. Todos los puestos de los diseñadores fueron ubicados en la planta baja del Le Parc y realmente la concurrencia de público fue impresionante. Para caminar y tratar de ver algo no quedaba otra que seguir la marea de gente que iba hacia alguno de los sentidos. Maximiliano Uceda, encargado del complejo cultural y director de Industrias Creativas del Ministerio de Cultura, explicó que no habilitaron la planta alta para stands porque ya estaba programada y funcionando allí la muestra de artes visuales. “La cantidad de gente que vino superó realmente todas las expectativas –esperaban 5.000 personas–; uno de los objetivos de hacer esta organización en conjunto es que los feriantes pudieran ofrecer productos a precios accesibles al bajar los costos, por ejemplo, de los alquileres”, comentó. Para una próxima edición tienen la idea de hacerla en verano, dentro del calendario de Vendimia, y así poder ocupar los espacios abiertos del Le Parc. “Me encantó, está muy buena y muy creativa. Vine ayer sola y hoy con mi mamá, me compré varias cosas, remeras, buzos. Hay que elegirlo ‘a ojo’ porque medirse no se puede”, dijo Gabriela (35). Como dijo, a Gabriela la acompañaba su mamá, Liliana (63) quien opinó que todos los talles que se vendían eran muy chicos. “El talle L directamente no existe y es un error porque las mujeres más grandes somos las que más compramos. He tenido la oportunidad de recorrer otras ferias en distintos lugares y lo que predomina son los talles del M para arriba”, comentó la mujer quien agregó que, para su gusto, también faltaba más bijouterie y de calzados.



