Mendoza Lunes, 10 de septiembre de 2018

Luis Leal demuestra que dar y recibir amor aún es posible

Los chicos de un jardín de San Martín recibieron a integrantes del Centro de Ayuda del Discapacitado Motriz, quienes les llevaron juegos didácticos fabricados por los propios jóvenes.

Para los niños no hay diferencias. Todos son iguales. La contaminación vendrá después, con el crecimiento de la mano de los adultos. Mientras tanto, todos son iguales y con todos la alegría es simple y la risa es fácil. Los niños del Jardín 0-115 María Josefa Mellado, de San Martín, confirmaron que es así.

En un patio lleno de risas, recibieron a los integrantes del Centro de Ayuda del Discapacitado Motriz, quienes les obsequiaron juegos didácticos fabricados por los propios jóvenes con discapacidad. La entrega fue como gesto de agradecimiento, ya que a fines de enero pasado el personal de ese jardín hizo un colecta y le donó dinero a CADIM, cuyo salón había sido saqueado por ladrones.

A la tarde, las sillas de ruedas de los "chicos de CADIM", como se los conoce, ingresaron al jardín empujadas por los niños. Y después fue alegría, cantos y compartir más de una carcajada.

"Esta visita tenía un contenido especial, de agradecimiento, pero es cierto que es la tercera entrega que hacemos. Ya hicimos una en un jardín de Junín y otro de Palmira", contó Fernando Alín, motor del Centro, y que además aprovechó para hacer gala de sus dotes de clown, actividad con la que se ganó la vida cuando era joven.

"Son juegos didácticos hechos completamente por los chicos, con plástico y maderas en desuso. Está dentro de un programa que armamos hace un tiempo y que se llama Prácticas Solidarias, que permite que los chicos se integren a la sociedad y puedan agradecer todo lo que reciben", dijo Alín.

Verónica Gramari, secretaría del jardín y que actualmente a cargo interinamente de la dirección, contó que "cuando nos enteramos del robo que habían sufrido en CADIM, decidimos hacer una colecta entre nosotras. Ahora ellos quisieron venir a agradecer y ha sido muy bueno ver la interacción entre todos".

El Jardín Mellado tiene una matrícula de 260 alumnos, divididos en dos turnos y en 10 salas de 4 y 5 años.

Entre el grupo visitante de CADIM estuvieron Ángel Roberto Correa y Luis Alberto Leal, dos jóvenes que sufrieron accidentes de tránsito en moto y quedaron en con secuelas irreversibles.

Ellos transformaron sus dramas y los convirtieron en experiencia útil para otros. Escribieron un libro y realizan una campaña de concientización, en donde cuentan todo lo que han vivido.

Con un ánimo envidiable, Ángel y Luis disfrutaron ayer del contacto con los niños y se sacaron decenas de fotografías con ellos.

CADIM le brinda atención y rehabilitación a decenas de personas en todo el Este, e inclusive hay gente que viene de aún más lejos.

Gracias a Fernando Alín y Patricia, su esposa, la entidad, que funciona a fuerza de colaboraciones e ingenio, se ha convertido en toda una referencia para la atención y rehabilitación del discapacitado motriz.